Desde febrero volvemos a tener los Encuentros de Santander en el Centro Cívico Callealtero

lunes, 29 de enero de 2018

Un mecenas misterioso

Ring - ring... Suena mi teléfono móvil mientras paseo por la calle con mi familia. Es un número desconocido. Atiendo la llamada. Preguntan por ”La Buena Leche". Es la voz de un hombre. "Sí, es aquí, ¿en qué puedo ayudarle?"

Me cuenta que nos sigue desde hace algún tiempo y que le consta la gran labor que hacemos con las madres y los bebés lactantes. Y que por ello quiere realizar una donación a la Asociación. Sabe que alquilamos sacaleches y que esos ingresos son una inyección de fondos para una asociación modesta como la nuestra y que, por ello, había pensado que donarnos uno, era una buena opción. 

Realmente en ese momento no doy crédito de lo que estoy escuchando. Desconfío... No lo voy a negar... Me suena todo raro... ¿Alguien que de manera desinteresada quiere hacer una donación, y por esa cuantía? Un poco dubitativa le derivo a mi compañera, la encargada del alquiler de los sacaleches y a ella le explico lo que me acaba de ocurrir.

Blanca recibe la llamada y le cuenta exactamente lo mismo. Hablamos entre todas las compañeras y a pesar de nuestras reservas por lo raro del asunto, le indicamos a nuestro mecenas secreto la información que nos solicita respecto al tipo de sacaleches que empleamos para alquilar, ¡y es que encima es casi una donación a la carta! Realmente, pensando que todo quedaría en agua de borrajas.

Concretamos con él la entrega. No quiere ser visto. No quiere dar su nombre. Apenas un teléfono de contacto con el que nos hemos estado comunicando. Nuestras dudas aumentan. Incluso diría que hasta miedos. ¡A ver lo que nos encontramos! ¡Seguro que ni viene! ¿Habrá sido una tomadura de pelo?

Y llega el día... Y podemos ver con nuestros propios ojos que aún quedan personas dispuestas a hacer acciones solidarias sin obtener nada a cambio. Y por ello, queremos dedicarle unas palabras:

No sabemos quién eres. Ni siquiera sabemos si estas palabras te llegarán o llegarás a leerlas algún día. Sin embargo, creíamos que era lo mínimo que podíamos hacer. Darte las GRACIAS en mayúsculas de manera pública. Decir que es un gesto que te honra, y que con él no sólo la Asociación se beneficia sino todas las madres y socias que en un momento dado lo necesiten.

Gracias de corazón. 

Verónica Saseta y todo el equipo de La Buena Leche


domingo, 21 de enero de 2018

De banda sonora, un sacaleches


Estuve 39 semanas preparando la llegada de mi hija. 39 semanas preparándome mentalmente para traer a mi hija al mundo de la manera más natural y respetuosa posible, leyendo y trabajándome emocional y físicamente para la llegada de ese maravilloso momento. 

Con algunos matices, lógicamente, pero el recuerdo que mantengo de ese instante es irrepetible. Sentir a mi hija sobre mi pecho recién salida de mis entrañas. Aún recubierta por la vérmix, encogidita, y haciendo pequeños ruiditos, moviéndose sobre mí, oliéndonos y poniendo en juego los instintos más primarios. Conociendo a alguien que ya conoces...

Pero a veces, cuando estás viviendo uno de los sueños más dulces, ocurre que pasan cosas para las que nadie te prepara, y cuando tu hija apenas cuenta con 48 horas de vida, ésta es ingresada en una UCI neonatal. Y es entonces cuando el mundo se te hace trizas. 

Mi hija entraba en apnea. Sencillamente dejaba de respirar. Como desconocían el origen de esos episodios, decidieron retirarle cualquier tipo de alimento. No puedo explicar con palabras lo que sentía en aquellos momentos. El miedo, la incertidumbre, el DOLOR, el cansancio, la culpa, la rabia. Mi hija lloraba reclamando alimento y yo con mis pechos llenos sólo podía decirle que tenía que tener paciencia... Que no había venido a este mundo para esto, que la vida no era esto. Que todo era circunstancial, temporal. Pero lo cierto es que no tenía ni idea de lo que iba a ocurrir. Toda llena de cables y monitores por todas partes que ni el calor de mis brazos podía brindarle. 

Pregunté si podían facilitarme algo para extraerme leche y enseguida me entregaron mi "kit de extracciones". Me acompañaron hasta la sala de lactancia, y allí estaba yo. Sola. Con los ojos llenos de lágrimas y pensando si tenía sentido. Acompañada por unas luces blancas cegadoras y un silencio sepulcral de madrugada. Recuerdo que mientras las gotas de calostro iban saliendo, fui abandonando poco a poco todos los grupos de Waths app con un audio de despedida. Decía adiós. Pedía que se respetara mi silencio y mis tiempos. No alcancé a extraer más de 10 ó 20 mililitros de calostro, que se perdían en aquel bote transparente que me habían facilitado para su almacenaje.

... Y así fui yendo y viniendo por aquel silencioso pasillo rigurasomente cada tres horas. Aquel se había convertido en mi momento de soledad. No recuerdo todas las veces que lloré. Todas las veces que soñé los mil posibles finales de aquella historia mientras el sacaleches bombeaba mis pechos. 

Casi sin darme cuenta aquellos anecdóticos 10 ó 20 mililitros de líquido amarillento que al principio se perdían en aquellos botes de recogida de leche, se fueron convirtiendo en un líquido blanco y más abundante. A lo largo de los días siguientes decidí llevar mi propio sacaleches. Probé diferentes tallas de embudo: Inicialmente la 30, la 27, la 24... Hasta que me di cuenta que las extracciones eran muchísimo más eficaces con la intermedia. 

Y cada tres horas la misma operación. De día y de noche... Masaje en los pechos... Extractor en marcha... Otro bote más a entregar para congelar. ¿Serviría finalmente para algo aquella leche? ¿Serviría para algo aquel trabajo de instauración y mantenimiento "artificial" de mi producción de leche? Al octavo día de ingreso contabilicé las cantidades extraídas a lo largo de todo el día. Algo que no había hecho hasta entonces no sé muy bien por qué... Superaban los 800 mililitros. ¿Era mucho? ¿Era suficiente? Parece ser que sí lo era. 

Nos dieron por fin la noticia. La niña tenía que empezar a comer de nuevo. Aquel trabajo no había sido en vano... Ponerla al pecho tendría aún que esperar de momento, pero la niña no podía estar eternamente a base de suero y sin alimentarse. Necesitaban comprobar la cantidad de leche que ingería y si ésta le causaba algún tipo de reacción, por lo que las primeras tomas serían en biberón y el alimento se introduciría muy lenta y paulatinamente. 10 mililitros tomó la primera vez. 10... Y no puedo olvidar la cara de éxtasis en el rostro de mi hija. Apenas 4 ó 5 succiones necesitó para terminarlos, pero no cabe duda de que le supieron a gloria...

Tras varios días en los que no hubo ningún tipo de reacción adversa me propusieron ponerla al pecho primero y luego ofrecerle el biberón con mi leche extraída. Ni los conocimientos que tenía, ni la experiencia que he ido adquiriendo asesorando a otras madres, me sirvió para ahuyentar todas mis dudas y los miedos que de repente volvieron a  taladrarme la cabeza. 

[Continuará]

Verónica Saseta

viernes, 5 de enero de 2018

Carta a los reyes magos

Queridos y queridas reinas magas,

Esta es nuestra petición en este nuevo año:

Que todas las mujeres que necesiten ayudas con sus lactancias encuentren el apoyo emocional que necesitan o que la casualidad nos ponga en su camino.

Que todos los proyectos que se aborden para normalizar y promocionar la lactancia materna lleguen lejos y prosperen.

Que las instituciones se comprometan con la causa y podamos trabajar en común, con el único propósito de velar por la salud pública y de los bebés promocionando la lactancia sin conflictos de intereses. 

Que nuestra voz se escuche cada vez más fuerte y seamos más las mujeres que tejamos esta maravillosa red de madres. 

Que la información veraz y actualizada sea la norma y una prioridad.

Que 2018 sea un año lleno de lactancias felices y satisfactorias y que nosotras podamos compartirlo con vosotras día a día. 

Y, ya puestos, que por fin se empiece a considerar la importancia de la crianza preparando la ampliación de un permiso maternal digno y a la altura de otros países sensibilizados. 

Para terminar sólo añadimos kilos y kilos de felicidad. 

jueves, 4 de enero de 2018

Asamblea General y Comida anual

En La Buena Leche comenzamos el 2018 con ganas y muchos proyectos.

Para empezar, tenemos el gusto de haceros una propuesta doble, uniendo dos citas en una el sábado 13 de enero:
Celebrar  la  Asamblea  General  Anual  y la Comida  Anual de socias en el
HOTEL SANTEMAR
Calle Joaquín Costa, 28
Santander

En primer lugar, celebraremos nuestra Asamblea a las 11h. en el salón, situado en la primera planta.
Acabaremos sobre las 13h. y tomaremos algo  mientras disponen el comedor  para comer, a las 14h.
Rogamos nos confirméis vuestra asistencia, a una o ambas actividades, antes del jueves 11.
¡¡Nos encantaría que participaseis con vuestras ideas y sugerencias!!
Queremos que esta asociación sea la vuestra, un espacio donde os sintáis cómodas y parte activa.