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jueves, 25 de noviembre de 2021

Violencia obstétrica, algo más que una moda


Hoy es 25 de noviembre, Día Internacional para la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres. 

Desde La Buena Leche queríamos acercarnos y acercar a nuestras lectoras a la violencia obstétrica, considerada una forma de violencia contra las mujeres de la que aún no se conoce mucho.

Según la OMS, la violencia obstétrica es aquella que sufren las mujeres durante el embarazo o el parto al recibir un maltrato físico, humillación y abuso verbal, o procedimientos médicos coercitivos o no consentidos.

A pesar de que un amplio porcentaje de sanitarios afirma que no existe violencia obstétrica en nuestra sociedad, un 67,4% de las mujeres en España afirma haberse visto envuelta en una situación que podríamos definir como tal.

Desde el mismo momento en que escuché por primera vez a una mujer, mi madre, contar su experiencia y finalizar la narración diciendo “es que antes se hacía así”, saltó en mi cabeza una alarma que me decía que a lo mejor se hacía así, pero que eso no podía ser lo normal. Y vaya, resulta que sí, que es lo normal, porque hemos normalizado esas prácticas. Porque sigue ocurriendo 34 años después. Porque las mujeres seguimos siendo víctimas de un problema que es global y sistemático. Se nos falta al respeto, se aprovechan del sentimiento de culpa, se nos habla de forma poco adecuada y en muchas ocasiones no se respeta nuestro cuerpo como debería ser respetado.

¿Los profesionales que nos atienden ejercen esta violencia de forma consciente? Pues es posible que no, es posible que cuando la matrona del centro de salud te dice “Con ese peso a ver como ayudas a tu hijo a nacer”, probablemente crea firmemente que te está ayudando o lo hace bajo la convicción total de que está haciendo su trabajo, pero tenemos que acabar con esto.

La OMS considera que la tasa ideal de cesáreas llevadas a cabo debería estar entre el 10% y el 15% de los partos atendidos. Sin embargo, las cifras nos dicen algo muy distinto: en Cantabria prácticamente se supera en un 7% esa cifra (en hospitales públicos) y nos enfrentamos a un porcentaje de alrededor del 40% en hospitales privados.

¿Qué significa esto?

Que se están llevando a cabo prácticas innecesarias con nuestro cuerpo y , cuando se llevan a cabo, estas prácticas se perpetúan con la excusa de que es por nuestro bien y el de nuestros bebés.

¿Deberían desaparecer las prácticas médicas de este tipo?

Rotundamente no, tanto las cesáreas, como las episiotomías, como los partos instrumentales, son prácticas absolutamente necesarias, pero hay que tener muy claro cuándo hay que hacer uso de ellas, y por qué razones.

En el momento en que se piden explicaciones, se interponen denuncias o simplemente “nos atrevemos” a comentarlo con el personal sanitario, las respuestas que recibimos refieren que las mujeres percibimos violencia donde no la hay, que es posible que no hayamos entendido que el procedimiento es el necesario, que no tenemos la edad adecuada... es decir, la culpa es nuestra. Tenemos la necesidad urgente de hacer entender que, cuando se nos practica una maniobra Kristeller*, se está ejerciendo violencia, cuando se nos atan las manos para realizarnos una cesárea, se está ejerciendo violencia, y cuando se nos realiza una episiotomía** (de forma injustificada) se nos está mutilando genitalmente. Por lo tanto, podríamos afirmar que estamos ante un tipo más de violencia de género.

Y es posible que ésta sea la razón por la que al personal sanitario, y a los órganos encargados de terminar con estas prácticas les cueste tanto reconocer su existencia, porque asumir que se está ejerciendo violencia de género en una profesión que tiene que mirar por nuestra salud, no debe ser nada fácil.

La autora Esther Vivas nos anima a cambiar el concepto de embarazo y parto como principio para acabar con este tipo de violencia: "Tenemos que cambiar este imaginario, concebir el embarazo y el parto como procesos fisiológicos y normales, no como patologías. Existen asociaciones como El Parto es Nuestro o Dona Llum que están trabajando mucho en este ámbito y han conseguido avances muy significativos". Y apunta con firmeza: "Para revertirla se pueden hacer varias cosas: para empezar hay que reconocer que la violencia obstétrica existe; hay que crear alianzas con los profesionales de la salud para avanzar hacia un tipo de parto respetado, y hay que incorporar una perspectiva de género y feminista en la formación del personal sanitario".

Marta Busquets, abogada y activista, lucha por visibilizar y concienciar a las mujeres sobre violencia obstétrica y cómo combatirla, a partir del conocimiento de los propios derechos sobre el parto. La jurista escribió su libro Mi embarazo y mi parto son míos basándose en los testimonios de mujeres que no se habían sentido respetadas en su parto y protagoniza, junto a Esther Vivas y otras muchas profesionales y activistas, un movimiento que está levantando ampollas. Como toda lucha incipiente, que remueve los cimientos machistas sobre los que nuestra sociedad, cultura, educación y sanidad están basados, el reconocimiento de esta violencia no está siendo un camino de rosas y mucho menos la lucha para su erradicación. Nos quedamos, para terminar, con las certeras palabras de Busquets "Es importante nombrar la violencia obstétrica, muchas mujeres no saben que la han sufrido", confiando en que lo que se nombra y se lucha, acaba por terminarse. Al menos, desde esta asociación que defiende el quererse y tratarse bien, ese es nuestro deseo.


Annia González Horta y Laura Martínez Cobo para la Asociación La Buena Leche


* La maniobra de Kristeller consiste en ejercer presión sobre el abdomen de la mujer con el supuesto fin de favorecer la salida del feto. La Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia, en sus recomendaciones de 2007, afirma que la maniobra de Kristeller está contraindicada para facilitar el descenso del feto. Esta maniobra puede causar a la madre traumatismos que van desde hematomas y dolor en las inserciones musculares y fractura de costillas hasta rotura del útero e inversión uterina, que pueden provocar a su vez hemorragias graves y, en casos extremos, conducir a la extirpación del útero. En cuanto al bebé, también puede producirle traumatismos y lesiones como las del plexo braquial, que provocan la parálisis de Erb.(Fuentes: El País y El Parto es Nuestro).

** Una episiotomía es una incisión que se hace en el perineo (el tejido entre la abertura vaginal y el ano) durante el parto. Aunque el procedimiento antes era una parte rutinaria del parto, ese ya no es el caso.

lunes, 29 de marzo de 2021

10 años - Un relato de nuestra compañera Noemí






10 años se dice pronto, pero lo cierto es que ha sido una década criando a mis tres cachorros. 

10 años desde que nació mi hijo mayor, aunque yo me sintiera madre antes incluso de concebirle.
 
10 años de risas y lágrimas, porque seamos sinceras, la maternidad tiene momentos de gran alegría y también está lleno de sombras que en momentos nos ahogan. 

10 años en los que he dado teta casi sin parar, ese cordón umbilical de leche materna que nos une a los 4.

Nunca creí que fuera a pasar así, si alguien me lo hubiera dicho cuando mi mayor aún era un bebé de semanas me hubiera reído a carcajadas. Pero la vida va pasando y para mí la opción fácil siempre fue la teta, imposible plantearme destetar porque no creía tener recursos para gestionar mis propias emociones y las de mis criaturas. 

Mi opción fue seguir hasta que ya no quisieran más y en momentos me sentí un cero a la izquierda por no escucharme y a momentos me sentía en paz y confiada. 

10 años dan para mucho y yo siento que ya he pasado de etapa, que la crianza más visceral queda en el recuerdo y en el corazón. Me siento profundamente agradecida de todo lo vivido y estoy deseosa de poder vivir la siguiente fase, esta vez "soltando su mano al andar y ya de reojo les intentaré cuidar", como dice la canción de Conchita.


Este es el enlace a la canción:


Si te apetece contarnos y compartir tu experiencia con la lactancia materna, no dudes en escribirnos, ¡publicaremos tu historia encantadas!

viernes, 19 de febrero de 2021

Viiolencia obstétrica, otra violencia contra las mujeres



Se acerca el 8 de marzo, Día de la Mujer, que se empezó celebrando como de la Mujer Trabajadora para reivindicar el trabajo femenino fuera del hogar pero que, una vez normalizado éste, parece que dejaba fuera a las mujeres que trabajan en el hogar o las que están en paro, es decir, las que trabajan un montón pero no cobran un sueldo. En los últimos años hacemos además alusión en este Día a la tremenda violencia que se ejerce sobre las mujeres y al alarmante número de ellas que son asesinadas por sus parejas o exparejas. Afortunadamente nos vamos sensibilizando cada vez más sobre la discriminación y violencia hacia la mujer aunque todavía debemos seguir haciéndonos preguntas.


¿Qué es la violencia? A menudo, aún se cae en el error de pensar que la violencia es un daño físico que se le hace a otra persona, algo que deja marca en el cuerpo y, si no la deja (un cachete, un empujón…), la actitud se mantiene por debajo de los estándares de la misma, o sea, algo tolerable. Pero igual o más dañina es aquella que no deja marca visible aparentemente, que la deja en nuestro interior (emociones y psique), como pueden ser burlas, menosprecio, insultos, palabras hirientes...


¿Hacia quién va dirigida la violencia? Siempre hacia el ser más débil o vulnerable, hacia aquella persona que por su condición o situación no puede defenderse de forma eficaz. Por eso sobre todo se ejerce en animales, niñas, niños, personas de edad, mujeres, y gente a nuestro cargo.


¿Quién la ejerce? Es ejercida por hombres, mujeres e instituciones. También por niños y niñas que reproducen lo que ven a su alrededor o lo que ello/as mismo/as están sufriendo. Pensemos que venimos de una sociedad basada en la violencia y que nuestra psique y nuestra cultura están impregnadas por ella, por eso no es tan fácil de erradicar. Así que nos encontramos con esa actitud en multitud de ámbitos: doméstico, educativo, laboral, sanitario… ámbitos todos ellos en los que la mujer es especial víctima por la forma machista de considerarla a través de la historia.


Así que, si todavía hay quien se resiste a aceptar que una gran cantidad de mujeres son maltratadas en sus propios hogares, aún cuesta más aceptar que en lugares tan asépticos e instruidos como puede ser un hospital, también se ejerza violencia sobre nosotras. Lo que pasa es que tenemos tan integrado el mal trato que parece que, mientras no corra la sangre, todo es normal.


La violencia obstétrica se ejerce sobre la mujer que está embarazada o ya de parto, post parto, o también durante un tratamiento de fertilidad, o en una pérdida gestacional, momentos en los que se encuentra en una situación extrema de vulnerabilidad tanto física como mental y emocional. Y se produce cuando se le falta al respeto con comentarios jocosos, se la ridiculiza, se la trata como a una niña sin conocimiento, se quita importancia a lo que siente, no se la informa, no se le dan opciones, no se la deja decidir libremente, o se le obliga a hacer algo que no quiere.


Algunas de mis experiencias directas:


...cuando en mi primer parto la matrona no me dejaba mover y se sentaba encima de una sábana que me envolvía para mantenerme quieta


...cuando tuve que aguantar que, mientras yo dilataba, ella narrase la enfermedad y muerte de su marido a mi acompañante


...cuando me pegaba azotes en los muslos para que no gritara


cuando no respetó que dejase de latir el cordón, como habíamos pactado


...cuando en el ingreso de mi segundo bebé en neonatos por un neumotorax no me dejaban estar con ella ni probar a amamantarla


...cuando durante la cesárea de mi tercer bebé estaban hablando entre del fin de semana y de ir o no ir a la playa


...cuando al aceptar que me pusieran música para no tener que oírlos, me pusieron los 40 Principales


cuando durante la cesárea comenté que me estaba doliendo el estómago y me dijeron que eso era psicológico (al poco rato vomité)


y tantos otros detalles que no voy a desglosar aquí.


Cuéntanos tu caso. Todo esto ocurrió hace ya unas décadas, por lo que puede parecer que lo sucedido es algo de tiempos pasados y que ya no ocurren cosas parecidas, por eso os emplazo a que nos contéis vuestros casos pues, a pesar de los cambios en el protocolo de partos, la violencia se sigue produciendo muchas veces, como vimos en 2019 con el sonado caso del “parto de Oviedo”, en el que la policía se presentó en casa de una mujer que estaba ya de parto para obligarla a parir en el hospital. Porque sólo sacando a la luz nuestras experiencias y nuestro rechazo a ese trato podremos sensibilizar a más gente y conseguir que esto no se siga viendo como algo normal. Solo contándolo podremos conseguir que estas conductas acaben.


Para terminar os dejo dos links: uno en el que la psiquiatra Ibone Olza nos informa de las secuelas de la violencia obstétrica  y un video en el que se entrevista a la matrona Paula Camarós sobre el tema.

 

Isabel Gutiérrez del Campo

viernes, 29 de noviembre de 2019

La Buena Leche también baila contra la violencia sexual

Desde CAVAS Cantabria (Centro de Asistencia a Víctimas de Agresiones Sexuales) nos invitaron a participar, como mujeres y como asociación, en el acto "Bailamos contra la Violencia Sexual", celebrado el pasado día 24 de noviembre en Santander. Y nosotras que somos muy animadas, y allí donde nos requieran acudimos para ayudar, nos animamos a participar en esta actividad con un taller infantil de "Pintacaras, pintapanzas y pintatetitas".

Aunque el tiempo no fue ideal para estas dos últimas... Caracterizamos a un montón de peques que se acercaron por allí, además de alguna mamá que le dio envidia. La actividad fue todo un éxito y no paramos durante toda la jornada de dar color a este día casi gris.

El evento comenzó con la lectura del manifiesto, dejando patente la lucha y el largo camino que aún nos queda por recorrer contra esta lacra que es la violencia sexual; y seguido se dio paso al " flashmob" con una animada batucada de la mano de Tribuk Percusión, a la que por supuesto se unió una de nuestras compañeras, Yolanda, demostrando ser una experta en baile y coordinación. ¡Se dedicó a fondo y lo hizo genial!



Además, para darnos más a conocer,  teníamos en nuestra mesa materiales variados con información sobre la importante labor que realizamos y los encuentros mensuales a los que se puede acudir en toda Cantabria. También, Consuelo Gutiérrez, Directora General de Igualdad y Mujer en Cantabria, se acercó a saludarnos, ya que hace unas semanas acudió a la inauguración de nuestra exposición fotográfica en Castro Urdiales, donde acordamos una próxima reunión que volvimos a recordar con entusiasmo y que se llevará a cabo en breve. 

Estamos más que orgullosas y emocionadas con esta colaboración con CAVAS, que nos demuestra que la unión entre mujeres es capaz de hacer vibrar... ¡A gran parte de Santander!

¡Bien por nosotras y bien por ellas!

viernes, 5 de enero de 2018

Carta a los reyes magos

Queridos y queridas reinas magas,

Esta es nuestra petición en este nuevo año:

Que todas las mujeres que necesiten ayudas con sus lactancias encuentren el apoyo emocional que necesitan o que la casualidad nos ponga en su camino.

Que todos los proyectos que se aborden para normalizar y promocionar la lactancia materna lleguen lejos y prosperen.

Que las instituciones se comprometan con la causa y podamos trabajar en común, con el único propósito de velar por la salud pública y de los bebés promocionando la lactancia sin conflictos de intereses. 

Que nuestra voz se escuche cada vez más fuerte y seamos más las mujeres que tejamos esta maravillosa red de madres. 

Que la información veraz y actualizada sea la norma y una prioridad.

Que 2018 sea un año lleno de lactancias felices y satisfactorias y que nosotras podamos compartirlo con vosotras día a día. 

Y, ya puestos, que por fin se empiece a considerar la importancia de la crianza preparando la ampliación de un permiso maternal digno y a la altura de otros países sensibilizados. 

Para terminar sólo añadimos kilos y kilos de felicidad. 

martes, 14 de marzo de 2017

El testimonio de una madre nos enorgullece y confirma la importancia de nuestra red. ¡Gracias, Susana!


Cuáles son las expectativas que tenemos y cuál es la realidad que a veces nos encontramos. Cómo el hecho de encontrar una red de apoyo madre a madre, el intercambio de experiencias y la empatía pueden marcar la diferencia y darnos la energía necesaria para continuar y aprender que todo es mucho más sencillo cuando se vive en compañía. 

Hoy tenemos una invitada que nos relata en primera persona cómo fue su experiencia con su primera lactancia, y cómo esa experiencia previa marcó un antes y un después de su posterior lactancia. 

"Al final del embarazo de mi primera hija, una amiga también embarazada me invitó a acudir a una de las reuniones de La Buena Leche. Yo tenía claro que quería amamantar, pero nunca hubiese imaginado lo desconectadas que estamos a nivel social de este acto, y por ello, las dificultades con las que nos podemos encontrar, por lo que acudí, como quien dice, a pasar la tarde. 

En una sola reunión conseguí la información necesaria, gracias a lo que escuché de las mujeres que allí se encontraban, y a un libro sobre lactancia que allí me regalaron, para que mi lactancia no fuera un fracaso. 

Cuando nació mi hija, después de un parto hospitalario intervenido sin mi permiso, del que salí con la sensación de haber sido violada, las mujeres de mi entorno, con toda su buena intención, y su falta de información, como la que yo tenía, como la que había en ese momento para la mayoría de las mujeres, me decían: "¿pero otra vez le das el pecho? Si aún no han pasado tres horas...", "Llevas más de diez minutos en el mismo pecho", "Según llora a la teta, la estás malacostumbrando"..., y otras perlas que me hicieron dudar de que estaba haciéndolo bien. 

Puffff... Qué malos momentos... Cuánta inseguridad... ¿Las mujeres de mi familia, que me quieren, tendrían razón y estoy criando mal a mi bebé?... Me leí y releí el libro sobre lactancia y allí encontré mi seguridad. Doble trabajo, encontrar esa seguridad y defenderla ante mi entorno... Agotadora ya de por sí que es la lactancia, sobre todo la nocturna y siendo primeriza, y encima, en lucha. 

La lactancia fue un éxito, lactancia exclusiva durante seis u ocho meses, bebé sanota y fuerte y espabilada, continuación de la lactancia hasta los dos años... Eso sí, todo ello teñido de una profunda soledad en muchos aspectos, uno de ellos la lactancia. Fue también una oportunidad de conocerme, de fortalecerme, de sanarme, de confiar en mí, en mi cuerpo, en mi intuición... Fue un gran aprendizaje, gracias al cual, como a otras experiencias de mi vida, todas las experiencias de mi vida en realidad, soy la mujer que soy.

Nunca dejaré de agradecer a todas las mujeres de esta asociación el papel tan revelador que tuvieron en ese momento de mi vida. Sin ellas, algo que era tan importante para mí, no hubiera sido posible. 

Gracias una vez más.

Gracias a mi pareja, que estuvo en todos los malos momentos a mi lado, TODOS, aguantando la vela, con todos mis miedos e inseguridades. Y los suyos. Y no era fácil estar conmigo en esos momentos de crisis, cansancio y sí, también dolor, mucho dolor. Él también lo hizo posible. Su confianza en mí y su apoyo fue fundamental.

La lactancia de mi segundo hijo, ocho años después, fue todo lo contrario. Facil, muy fácil. Está claro que yo ya tenía experiencia en dar la teta, ocho años más, muchas heridas curadas, otro momento vital, un parto en casa totalmente orgánico... 

Pero también es cierto que a nivel social la lactancia es mucho más habitual y hay mucha más información que hace doce años. Hemos avanzado. 

Enhorabuena a todas las mujeres y hombres que han participado en este cambio.

Susana Bolado."

Muchas gracias por compartir tu experiencia con nosotras y por tus palabras, Susana.

martes, 7 de marzo de 2017

Nuestro grupo de trabajo es la base de nuestra labor... ¿Te animas a participar?



¿Quieres aportar tu granito de arena para la defensa de la lactancia materna y su normalización?

¿Quieres conocer más de cerca cómo funciona nuestra asociación?

¿Quieres conocer más sobre lactancia materna y los recursos presentes en tu entorno?

¿Te apasiona trabajar con madres y mujeres implicadas y proactivas?

¿Quieres ser voluntaria de alguna asociación y no sabes por dónde empezar?

¿Quieres formar parte de una amplia red de madres y sentirte parte de una tribu?



¡Pues ésta es tu oportunidad!

En La Buena Leche queremos ampliar nuestro grupo de trabajo, porque tenemos muchas inquietudes, proyectos, ideas... y sabemos que la unión de muchas cabezas y muchas manos nos hace más fuertes y nos permite llegar más lejos.

Si estás interesada en participar más activamente en las labores de nuestra asociación, ponte en contacto con nosotras en esta dirección de correo:

labuenalecheasociacion@gmail.com


¡Te esperamos!

Asociación La Buena Leche

martes, 14 de febrero de 2017

CHARLA SOBRE LACTANCIA MATERNA EN LA GUARDERÍA "EL PRINCIPITO" DE SANTANDER

El pasado viernes 10 de febrero celebramos una charla abierta al público, en la Guardería el Principito de Santander .

Por allí pasaron varias mamás con sus bebés, otras futuras mamás a la espera de la llegada de un nuevo miembro (o dos) a la familia y alguna pareja con ganas de apoyar y conocer más acerca del mundo de la lactancia materna.

Tratamos varios temas que pensamos podrían ser de interés: preparar la lactancia desde el embarazo, incorporación al trabajo, manejo del sacaleches, mantenimiento y conservación de la leche materna, alimentación complementaria y el papel de los grupos de apoyo.






Quisimos abarcar el máximo contenido posible sin agobiar al personal, y creo que lo logramos. Alguna cosa quedó en el tintero en la que nos hubiera gustado profundizar más, pero no hubo tiempo. Fueron dos horas intensas en las que no solo las ponentes tuvieron protagonismo, sino que también las personas asistentes fueron parte activa de la tertulia.




Nos gustaría agradecer en primer lugar que desde la Guardería el Principito nos propusieran hacer una charla como esta. Amablemente nos cedieron su local y atendieron todas las necesidades para que todo se diera de la mejor manera posible.

Nos gustaría dar las gracias también a todas las personas que se acercaron y participaron con sus consultas y anécdotas. Resultó grato ver el interés que generó la charla y la buena disponibilidad de las personas asistentes .

Por último, no por ello menos importante, agradecer a las voluntarias de la Asociación que prepararon los contenidos e hicieron llegar el mensaje a las participantes del evento.

Esperemos que esta charla pueda llegar a más gente.






¿Por qué en una escuela infantil?

Pensamos que es un sector muy cercano a futuras mamás, que seguramente llegado el momento se encontrarán con un montón de dudas por resolver. El embarazo es sin duda un buen momento para informarse sobre lactancia materna, ya que nos ayudará a anticiparnos y a saber de pequeños truquillos que nos ayudarán a instaurar la lactancia sin problemas.

Posteriormente nos tocará incorporarnos tras la baja maternal a nuestro puesto de trabajo. Este también es un momento que suele generar mucha incertidumbre: organizar horarios, dejar al bebé en manos desconocidos, proveer a estas personas del alimento para nuestros bebés, ¿cómo, cuándo, cuánto extraerme? En esta charla hemos querido trasladar tranquilidad a las madres y darles una serie de sencillas pautas para abordar esta situación de adaptación tan complicada a nivel emocional para la diada.

Y por último porque las personas que acompañarán más de cerca a esas mamás y a esos bebés en este estrepitoso cambio será el propio personal de las escuelas infantiles. Personas clave en esta nueva adaptación y que creemos es necesario se familiarice con el tratamiento de la lactancia y conservación y manejo de la leche materna.

martes, 6 de diciembre de 2016

LA SOLEDAD DE LAS MADRES



   Escribo desde el puerperio de mi segunda maternidad, invadida por las hormonas, por la reciente herida de un parto que no fue lo que esperábamos, por el cansancio del trasnoche atendiendo a mi bebé y, al mismo tiempo rebosante de amor y felicidad, y de una extraña tristeza. Es un sentimiento de vacío, como de un hueco que espera ser ocupado por algo que no acaba de llegar. 

   Miro a mi alrededor y la casa me parece una leonera. Hay una lavadora por tender, platos en el fregadero, algunos restos de la cena de anoche que dejamos sin recoger en la urgencia de irnos a la cama derrotados por los quehaceres diarios suplicando para que las niñas no tardaran mucho en dormirse. Sobre todo porque Hermana Mayor madruga para ir al colegio y le cuesta lo suyo arrancar por las mañanas.

   Cuando suena el despertador a las 7.45 papá ya se ha levantado y empieza a preparar los desayunos y vestirse para ir al trabajo. Las chicas nos desperezamos, y Hermana Mayor se va levantando a desayunar mientras Hermana Pequeña toma su ración de teta mañanera. La primera hora de la mañana se llena de pasos, de idas y venidas, de vasos de leche, colonia, y cepillos de dientes. Cuando Papá y Hermana Mayor salen por la puerta, tras el portazo se oye un silencio sepulcral y comienza mi día en soledad. 

   En esta ocasión, esta sensación agridulce del posparto no me coge desprevenida: las molestias del desgarro en el periné, la congestión de leche en los pechos, el cansancio acumulado, el día a día sin horarios con tu bebé en brazos, tratando de poner algo de orden en la casa si el recién nacido nos da una tregua y tratando de comer algo de vez en cuando, casi siempre frío y a deshoras. El silencio y la soledad.

   He de  decir que  en este puerperio he superado mi umbral de tolerancia a la frustración. Miro las pelusas de la casa con indiferencia, me importa menos esperar a la noche para darme una ducha, llevo mejor eso  de comer algo rápido de pie en la cocina y la Soledad, así con mayúsculas, duele menos. Mientras buceo en ella, me hundo a ratos,  y salgo a flote, me da por pensar en esta gran paradoja con la que convivimos en esta era, en la que las madres de hoy en día maternamos en urbes donde la densidad de población casi llega al hacinamiento, encontrándonos al mismo tiempo tan aisladas, sin apoyos, sin sostén. Sin tribu. Y tienes una familia grande, y buenos amigos, y vives en un edificio y en un barrio lleno de vecinos, pero nos han enseñado que la maternidad se ejerce sola, porque tú decidiste tener a ese hijo, así que te toca apechugar. Y lo harás. Pero sobrevivirás a ello, probablemente con poca ayuda o ninguna y bajo el ojo vigilante y el juicio despiadado de toda una sociedad que te observa expectante a ver cuánto tardas en cagarla.

   Seguramente muchos considerarán que en las próximas 16 semanas de permiso de maternidad estarás de vacaciones, y tendrás tiempo de sobra para ocuparte de todo, porque eso es lo que deben hacer  las madres mientras crían y educan a sus hijos: tener la casa como una patena, la ropa limpia y planchada, la nevera llena de comida saludable y platos perfectos y elaborados presentados en la mesa con puntualidad británica. Cuando agotes ese tiempo, tendrás que volver a tu trabajo con un sacaleches debajo del brazo y el corazón roto al verte en la encrucijada de dejar a tu bebé, tan necesitado de tu contacto y de tu cuerpo, en una guardería  al cuidado de unos  desconocidos  a cambio de un generoso pedazo de tu sueldo.  Además, habrás tenido que recuperar tu figura previa al embarazo, llevar la raya del ojo muy bien puesta, doble capa de anti-ojeras e ir vestida elegante pero informal.  Con un look que al mismo tiempo te permita sacar la teta con agilidad para calmar el llanto de tu bebé en el supermercado, en la cola del banco, al pie de los columpios en el parque o en cualquier lugar de características inverosímiles.  

   Estoy aprendiendo nuevas habilidades, eso sí: a leer cuentos y a pintar con Hermana Mayor con un brazo, mientras sostengo y doy de mamar a Hermana Pequeña con el otro, a hacer tortillas francesas en 30 segundos, a tender la ropa mientras porteo a mi bebé en un fular… A sacar energía de donde parecía que no quedaba.  A respirar hondo y reconocer que no trago más con esta cultura de la buena madre que ejerce en solitario, y que el disfraz de superwoman ni me pega, ni me entra, ni me lo quiero poner. 

   Yo prefiero seguir buscando el paraguas, el calor y el sostén de la red mullida de una tribu. De una sociedad que reconozca, dignifique, y enaltezca el valor tan incalculable de la labor de los cuidados.


Laura Torre

lunes, 14 de noviembre de 2016

VIERNES 2 DE DICIEMBRE: CHARLA-COLOQUIO EN EL HOSPITAL DE LAREDO

En homenaje a la Semana Mundial de Lactancia Materna celebrada en más de 120 países la primera semana de agosto y en España la primera semana de octubre, el Hospital de Laredo en colaboración con la Asociación La Buena Leche organiza el viernes 2 de diciembre a las 16:30 horas una charla-coloquio entre monitoras de lactancia, madres, padres y personal sanitario del Servicio de Pediatría del hospital, sobre temas relacionados con lactancia, crianza, alimentación infantil y mucho más.

¡Os animamos a participar numeros@s, ya que cuanta más gente aporte su experiencia, más aprendemos tod@s!


sábado, 5 de noviembre de 2016

MAMAR SIN BARRERAS



Un día, una mañana… un impacto…

    No creía posible que mi propia hija mayor, de casi 5 años, fuese capaz de asombrarme tanto… Si me acuerdo bien, fue un sábado. Me levanté prontito para poder asistir a una charla sobre el parto respetado. Cuando llegué, como siempre, mis peques se pusieron a jugar hasta que empezó la charla.

    Vieron que mamá se había sentado a escuchar y corrieron para amontonarse encima de mí. Hasta aquí todo iba como siempre… la peque se puso a mamar, la mayor jugueteaba por ahí y yo intentaba captar lo máximo posible de la valiosa información. 

   Y entonces fue el momento de mi impacto personal e íntimo (aquí es el lugar donde debo concretar que mi hija mayor mamó solo un mes y medio y no tiene ningún recuerdo de aquellos pocos días). A mi lado había otra mamá que, igual que yo, quería escuchar y que a la vez estaba dando el pecho a su hija de 18 meses. En aquel momento vino su hija mediana de 4 años y medio que también quería la teti“. La mamá manejaba el tándem estupendamente. Fue entonces cuando me fijé en mi niña mayor… Me estaba mirando, y en sus ojos vi mucha curiosidad y que no se atrevía a decir lo que tenía en la mente… Se acercó y dijo: "Mami, ¿puedo yo también tomar de tu tetita?" 1 segundo… 2 segundos… 3 segundos… 4… No supe cómo reaccionar… En mi corazón se juntaron sorpresa, ilusión, recuerdos… De repente volví 5 años atrás y me veía con ella en brazos, mirándola cómo mamaba… 5 segundos, 6 segundos…

    Cuando ya fui capaz de coger aire y abrir la boca, le dije que si ella de verdad quería probar de la leche de mamá, le daría encantada. Con inseguridad se sentó enfrente de mí y me miraba con sus ojos bien abiertos. Le explique cómo tenía que abrir la boquita y se puso a mamar… Fue como si tomara el pecho por primera vez en su vida… En realidad fue bastante doloroso porque ella nunca aprendió a mamar correctamente: la razón por la que de bebé tomó el pecho tan poco tiempo. Me dolía, pero no quería pararla, no quería que se sintiese mal por hacer daño a mamá… Bueno… al menos unos instantes. Después la tuve que quitar porque el dolor se volvió muy fuerte. Soltó la teta y me miró. Fue un momento un poco cómico, porque ninguna de las dos sabía muy bien cómo reaccionar… Vi la sonrisa en su cara y ¡me alegré mucho! Le pregunté que si le había gustado el sabor de la leche de mamá y me dijo que no era como su leche de vasito, pero que era dulce y que sí, le había gustado. Le pregunté por si quería intentarlo de nuevo, pero me dijo que quizás en otro momento. 

   Empecé a pensar… ¿Qué le ha provocado esta necesidad? Si no ha estado mamando mucho tiempo… ¿Será porque ha visto a la otra nena y simplemente le ha surgido la curiosidad de cómo es? ¿O será a un nivel muchísimo más profundo…? ¿En algún lugar en su cerebro se ha quedado este "vacío" al no poder a amamantarse y sufrir un destete  cuando  solo tenía 2 meses? ¿Será otro tipo de necesidad? ¿…de sentirse amada? Pensará: Como siempre mamá esta con mi hermana pequeña en la teta, puede que la quiera más que a mí…“ Fueron solo unos instantes, y cuántas preguntas han provocado. Cuánto me gustaría saber que ocurría en esta pequeña cabecita. Hasta el día de hoy no ha vuelto a pedirme más teta… creo que aquel día supo que me hacía daño y por eso no se lanza de nuevo, aunque en el fondo sí le gustaría probar de nuevo…


  Esta experiencia me marcó y cambió mi punto de vista sobre la frase "Solo los bebés necesitan tetita". Hoy en día la sociedad es demasiado cruel y cerrada en los marcos de los tabús. Si solo fuera posible que nadie te mirase raro por intentar consolar a tu hijo (que ya no es un bebé) dándole la teta… y si solo fuera posible que el mundo abriese más su mente y viese que la teta es mucho más que una forma de alimentar… Sí, sabemos que es mucho más que eso… para los bebés es casi todo lo que existe en su mundo, pero ¿y qué hay de los niños y niñas mayorcitos? ¿Solo porque ya no son pequeños deben perderse la oportunidad de conectar con su madre, de sentir ese apoyo emocional? ¿Quién dice que es suficiente consolar a tu hijo solo con un abrazo? ¡Qué injusto me parece! Si solo fuese posible amamantar sin barreras…

Victoria Mitova

lunes, 27 de junio de 2016

DECLARACIÓN OFICIOSA DE UN GRUPO DE LACTANCIA



Desde La Buena Leche nos sentimos orgullosas de dedicar nuestro tiempo a una causa que nos mueve y nos une: fomentar la lactancia materna y ayudar a otras madres a iniciar y mantener sus lactancias, si así es su deseo.

Esa es la clave: si lo desean. 

Porque jamás emitiremos juicios o censuraremos a las mujeres que deciden no dar el pecho, por la razón que sea, o que no se sienten con fuerzas de seguir luchando contra las dificultades que les surgen a la hora de amamantar a sus bebés. Abrimos puertas, no las cerramos. Ayudamos, no imponemos. Queremos tender puentes entre familias, no incrementar el ruido y la confusión del puerperio, ni enfrentar a las personas según la opción que hayan elegido para sus bebés, o a la que se hayan visto abocadas.

La bienvenida a las reuniones de La Buena Leche es cálida. Vengas para resolver una duda puntual o vengas para quedarte entre nosotras, compartiendo crianza (como invita este blog), te recibiremos con la mirada cómplice de quienes comprenden lo que implica la locura de lanzarse a traer vida a este mundo. Nuestra visión es horizontal, de tú a tú. No esperes que te digamos lo que tienes que hacer, sino un intercambio de experiencias y de saberes de madre a madre. De madres que han tenido vivencias muy diversas alrededor de la lactancia, algunas de las cuales, además, han invertido desinteresadamente su tiempo en formarse para asesorar en este tema que tan apasionante nos parece.

Trae a tu prole, grandes o pequeños. Los niños y niñas son bienvenidos. Trataremos de ofrecerles un entorno cómodo en el que puedan jugar mientras transcurre la reunión. No faltarán brazos para tomar a tu bebé si lo que necesitas es descansar los tuyos. Tratamos de volver a la esencia de criar juntas, de crear lazos entre familias que a veces se ven obligadas a crecer y aprender demasiado solas en su entorno cercano.

No te olvides la sonrisa en casa, pero si lo que necesitas es traer tus lágrimas también las recibiremos, y trataremos de confortarte lo mejor que sepamos. Sabemos lo duro que es no dormir, escuchar llantos sin saber cómo remediarlos, nadar en el mar de dudas de las primeras semanas. No, no eres rara. No, no estás sola. Solamente el hecho de compartirlo es muy probable que te haga sentirte mejor.

Puedes visitarnos estando embarazada, planeando estarlo, con tu bebé en brazos, acompañada por tu pareja o no… Nuestras reuniones semanales se completan con algunas actividades lúdico-festivas que vamos intercalando a lo largo del año. ¿Te animas a formar parte de nuestra pequeña gran tribu?




martes, 17 de mayo de 2016

"LOBA" LLEGA A LOS CINES DE SANTANDER


Cuando desde Loba Film nos anunciaron que el documental Loba sería proyectado en Santander y nos pidieron colaboración en la difusión y amadrinamiento de la proyección, no lo dudamos ni un momento. Junto con El parto es nuestro y Ojana, decidimos sumarnos y apoyar esta acción de visibilización y normalización de uno de los momentos más importantes en la vida de una mujer, el parto.

El parto no está asimilado por nuestra sociedad a la vida sexual de la mujer, sigue siendo un gran tabú. Y, sin embargo, forma parte de esa faceta de nuestras vidas, y no sólo eso, sino que implica un antes y un después en la vida de todas nosotras.

Es imposible terminar de ver Loba sin estremecerse. Todos los testimonios que se relatan en el film, son tratados de una manera delicada y respetuosa. Sosteniendo el dolor en muchos casos de las mujeres que relatan sus experiencias, sus vivencias, su dolor. Porque hay heridas de dejan huella. Y el paso del tiempo, cura la huella física, pero no la emocional.

En Loba podemos escuchar el grito ahogado de esas mujeres que quieren hacer entender al mundo que su experiencia marcó un antes y un después. Que su experiencia importa, y que no sólo implica la llegada de sus hijos. Es mucho más. Es la expectativa rota por las intervenciones normalizadas del personal sanitario y de esta sociedad que ha asimilado el parto como un acto quirúrgico. Es el sueño desvanecido de aquellas mujeres a las que no dejaron escribir su historia sin justificación alguna, porque, al parecer, algo iba mal. Es el ritual más sagrado llevado a la ciencia. Loba es el testimonio en primera persona de mujeres que mantienen el recuerdo de un parto, no siempre, pero en ocasiones, robado.

En Loba se hace visible la diferencia evidente que existe y el contraste entre culturas. Cómo en función del lugar del mundo donde se de tu realidad y la persona con la que topes en el camino, marcará en gran medida cada experiencia. Pero como en todo, siempre hay luz tras las sombras y también se muestra la cara "B" de todo esto, y a través de Loba lo que se pretende es dar luz a esa realidad. Exponerla, visibilizarla. Hacernos conscientes de la importancia que tiene en nuestras vidas, seas hombre o seas mujer.

La cara y la cruz, dos realidades contrapuestas que una vez hayas visto la película te harán reflexionar. Porque quizá ahora tengas la opción de elegir, de decidir, de gritar, de exigir y, por qué no, de perdonarte. De perdonarte aquella experiencia que un día sentiste que te arrebataron, que te hizo sentir mal, que hoy aún duele, pero que te ha reportado un profundo aprendizaje aunque quizá aún no seas consciente de ello.

La cara y la cruz de los profesionales. Porque también los hay sensibles a este acto tan puro como es el nacimiento. Un acto sagrado que si te entregas a él, te hará aullar como una loba.

Tras el visionado de la película pudimos disfrutar de un agradable coloquio en el que intercambiamos impresiones sobre la situación actual del parto en España. Compartimos algunas de las sensaciones que el documental despertó en nosotras y todo ello con la compañía de Catherine y un grupo de mujeres que se acercaron hasta los cines para disfrutar de la proyección.


Veronica Saseta