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lunes, 17 de mayo de 2021

SEMANA DEL PARTO RESPETADO 2021


Esta semana celebramos la Semana Mundial del Parto Respetado, que desde 2004 pretende sensibilizar sobre los derechos básicos de las mujeres en la atención a su parto. El objetivo es que la legislación sanitaria de cada país sea cada vez más respetuosa, dando la máxima protección tanto a la dignidad como a la intimidad, y proporcionando información adecuada para que las usuarias puedan tomar decisiones libremente entre las alternativas disponibles. 

Es importante que las mujeres conozcan sus derechos para poder hacer uso de ellos. La experiencia subjetiva del parto va a estar relacionada con las expectativas que se tengan sobre el mismo y con la sensación que haya podido vivir la parturienta como parte activa y no pasiva, con la atención cálida y con el respeto a su plan de parto.

Desde la llegada de la  pandemia por Covid-19 los derechos básicos se han visto mermados en múltiples ocasiones, a veces sin verdadera necesidad, pero siempre impulsados por el miedo y el deseo de proteger tanto a la madre y a la criatura como al personal sanitario. En La Buena Leche creemos en la importancia de seguir manteniendo esos derechos, ya que la ausencia de ellos también pueden producir daños no deseados.

Aquí puedes encontrar más información de los derechos en la atención al parto:

https://www.elpartoesnuestro.es/informacion/conoce-tus-derechos-area-legal/conoce-tus-derechos 

Aquí tenéis la estrategia nacional de atención al parto normal:

https://www.mscbs.gob.es/organizacion/sns/planCalidadSNS/pdf/equidad/planPartoNacimiento.pdf 

Y aquí os dejamos con la experiencia reciente de una mamá. Si queréis, podéis hacernos llegar la vuestra durante esta semana. Deseamos que el parto respetado siga avanzando y extendiéndose por todos los lugares del planeta.


LA EXPERIENCIA DE LORENA

Este mes celebraremos la semana del parto respetado y otra vez, como hice con mi primer parto, os voy a contar cómo fue. 

Durante el embarazo ya me había mentalizado de lo que quería: un parto natural sin analgesia. El primer parto fue bastante rápido y, si hacía caso a la estadística, éste sería más rápido aún. Eso me motivaba más, pensaba: "si duele, al menos sé que será menos tiempo". Y según más leía y me informaba, más segura me encontraba. Además de saber que los partos sin intervención también son más rápidos. Todo apuntaba muy bien. 

Aquella mañana me volvieron a realizar la maniobra de Hamilton y hacia la medianoche entraba en Valdecilla con la bolsa rota. Aquel paseo hasta entrar en urgencias fue el repaso último, no dejaba de repetirme en la cabeza: "estamos hechas para parir". Tantas y tantas horas pensando en el parto, mentalizando a mi cuerpo de la tarea que tenía por delante de nuevo. 

Entramos, primera valoración y no había dilatado apenas, pero lo bueno es que las contracciones eran muy seguidas, con muchas ganas de pujar; así que la matrona me dijo que había mucha dinámica y que eso era bueno. 

Pues nada, nos toca hacernos la PCR y a dilatación-paritorio sola, papá se tiene que quedar fuera esperando resultado. Mierda de protocolo Covid, pero no hay otra, es lo que nos ha tocado a las embarazadas en tiempos de pandemia. 

Después fue todo muy rápido (se cumplía lo esperado) en nada ya de 6-7 cm. "Pues ya, anestesia nada", le digo. Total, si ya llevamos este ritmo y las ganas de pujar, que no se van en ningún momento. Seguimos.

Poco después, mientras hablaba con mi matrona y me ponía la vía, llegó una contracción en la que claramente note la cabeza bajar. Tras 4 pujos más y sentir el "aro de fuego" del expulsivo, mi segunda pequeña nació.

Alrededor de dos horas. No me lo podía creer. Me ayudaron a tumbarme porque me temblaba el cuerpo entero del subidón que tenía de hormonas...oxitocina, adrenalina, felicidad y de todo por mi torrente sanguíneo. 

De nuevo, otra vez, un recién nacido sobre mi pecho y ese "rayo" que te atraviesa el corazón. Otra vez me había vuelto a enamorar. En ese instante papá apareció en el paritorio, con la comunicación de nuestro negativo en la PCR; pero se perdió la llegada de la peque...otra de las m*****s del protocolo Covid. Pero bueno, me quedo con haber cumplido mi deseo de parto y que ambas estábamos perfectamente bien.

                                                                                                               Lorena G.


viernes, 29 de noviembre de 2019

La Buena Leche también baila contra la violencia sexual

Desde CAVAS Cantabria (Centro de Asistencia a Víctimas de Agresiones Sexuales) nos invitaron a participar, como mujeres y como asociación, en el acto "Bailamos contra la Violencia Sexual", celebrado el pasado día 24 de noviembre en Santander. Y nosotras que somos muy animadas, y allí donde nos requieran acudimos para ayudar, nos animamos a participar en esta actividad con un taller infantil de "Pintacaras, pintapanzas y pintatetitas".

Aunque el tiempo no fue ideal para estas dos últimas... Caracterizamos a un montón de peques que se acercaron por allí, además de alguna mamá que le dio envidia. La actividad fue todo un éxito y no paramos durante toda la jornada de dar color a este día casi gris.

El evento comenzó con la lectura del manifiesto, dejando patente la lucha y el largo camino que aún nos queda por recorrer contra esta lacra que es la violencia sexual; y seguido se dio paso al " flashmob" con una animada batucada de la mano de Tribuk Percusión, a la que por supuesto se unió una de nuestras compañeras, Yolanda, demostrando ser una experta en baile y coordinación. ¡Se dedicó a fondo y lo hizo genial!



Además, para darnos más a conocer,  teníamos en nuestra mesa materiales variados con información sobre la importante labor que realizamos y los encuentros mensuales a los que se puede acudir en toda Cantabria. También, Consuelo Gutiérrez, Directora General de Igualdad y Mujer en Cantabria, se acercó a saludarnos, ya que hace unas semanas acudió a la inauguración de nuestra exposición fotográfica en Castro Urdiales, donde acordamos una próxima reunión que volvimos a recordar con entusiasmo y que se llevará a cabo en breve. 

Estamos más que orgullosas y emocionadas con esta colaboración con CAVAS, que nos demuestra que la unión entre mujeres es capaz de hacer vibrar... ¡A gran parte de Santander!

¡Bien por nosotras y bien por ellas!

jueves, 7 de noviembre de 2019

Medidas adecuadas para mujeres reales


Estos podrían ser casos ficticios de mujeres no reales. Lamentablemente no es así. Todas las historias que compartimos a continuación pertenecen a mujeres de carne y hueso. Todas ellas son mujeres reales de nuestro entorno. Madres que con mucha dedicación y esfuerzo personal han logrado “mal conciliar” su maternidad con sus vidas laborales, y que han querido colaborar con La Buena Leche compartiendo sus experiencias durante la Semana Mundial de la Lactancia Materna para visibilizar las dificultades a las que han debido enfrentarse durante esta etapa de sus vidas, y en las que muchas de nosotras podemos vernos reflejadas. Gracias por compartir parte de vuestras vivencias y por dar voz a otras muchas mujeres.


Montse es madre soltera. Lactancia hasta los 18 meses.

"Mientras yo trabajaba en un instituto, mi hijo se quedaba con una chica que le cuidaba. Para continuar con la lactancia me lo llevaba diariamente en el recreo al centro para que pudiera darle la toma. ¡No solo mantuve la lactancia sino que la visibilicé! Hoy siguen acordándose las niñas que lo veían hace 4 años... ¡Y digo las niñas porque son las que más lo vivieron y me acompañaron en esos momentos!" 

Nos complace ver cómo en algunos lugares de trabajo a las madres se les permite emplear su descanso para amamantar a sus bebés y así permitir que la lactancia continúe. 

¡Enhorabuena a Montse por visibilizar el acto de amamantar en un lugar tan emblemático como un centro escolar! 


Irene. Dependienta de una juguetería.


"Durante la campaña navideña me tomaba un sándwich en el baño a la hora de la comida, a la vez que me hacía una extracción con el sacaleches. Siempre con mi nevera y los bloques para mantener la leche. Algunas veces me acercaba mi marido al niño para poder darle pecho en ese pequeño rato que tenía. 


Hacía reserva en el congelador en dos cajones para que en mi ausencia le ofrecieran mi leche. Cuando se acabaron las reservas de la leche que yo tenía almacenada, no me quedó más remedio que ofrecerle leche artificial a mí bebé. Ese mismo día acabamos en las urgencias del hospital. Diagnóstico: alergia a la proteína de la leche de vaca. 

El permiso de lactancia se lo cogió mi marido siempre porque en mi trabajo me recomendaban incorporarme por ser una de las épocas de más facturación del año…" 

Tener a una pareja que te apoye es fundamental. Que en el lugar de trabajo no vulneren tus derechos y además exista un lugar para extraerse la leche es muy importante para mantener una lactancia exitosa. Lo ideal sería no tener que extraerse la leche en el baño, sino en una sala cómoda y discreta donde la madre se sienta a gusto y tranquila, pero sobre todo que reúna las condiciones higiénicas adecuadas. 


Jess. Emprendedora. 

"Decidí emprender mi nuevo negocio desde casa a los 5 meses de embarazo para poder dedicarme a mi hijo. 3 años de lactancia y la comodidad de trabajar desde casa me ayudaron a crear el más bonito de los vínculos con él". 

El trabajo desde casa es otra opción a valorar para poder llevar a cabo una lactancia larga y placentera. No está libre de inconvenientes y requiere de una organización minuciosa de los tiempos de trabajo, aunque desde luego es una alternativa más a la hora de conciliar crianza y trabajo. Las ayudas públicas al autoempleo son fundamentales para impulsar este tipo de iniciativas empresariales. 

¡Enhorabuena Jess! 


Ainhoa. Madre de familia numerosa.


"Yo empecé a trabajar, sacaleches y bolsitas para congelar en mano y duré un mes apenas. Horarios laborales imposibles que hacían que todo fuera demasiado complicado. Aun continué con lactancia nocturna casi 5 meses más. Pero no poder dormir tampoco por el día y levantarse a las 6:30 horas para trabajar, volver tarde, hacerme cargo de mis otros dos hijos..." 

Los horarios de trabajo estrictos y poco flexibles dificultan la lactancia materna y llevan a muchas madres a abandonarla. Si en la empresa de Ainhoa se hubiera entendido la importancia de esta etapa y se le hubiera concedido una jornada continua o más flexible, seguramente su lactancia habría podido extenderse durante más tiempo, en beneficio tanto de ella como de su criatura. 


Almudena. Tripulante de vuelo. 

"Me reincorporé al trabajo cuando mi hija tenía 7 meses. Soy tripulante de vuelo, lo que implica pasar semanas fuera de casa. Me sacaba leche y la tenía que tirar porque no tenía forma segura de almacenarla. Estaba en mi habitación cada cierto tiempo sacando y tirando leche... 

Conseguimos mantener la lactancia hasta los 14 meses aún estando separadas hasta 15 días. Cuando volvía a casa se lanzaba a mí y la leche me subía de tal forma que mientras mamaba de un pecho goteaba del otro. Dejé en esos 7 meses el congelador cargadito de bolsas de leche para que siguieran dándole mi leche. Lo logré, pero no porque fuera fácil, sino por mi esfuerzo y voluntad". 

Cuando nuestro trabajo implica pasar días fuera de casa, amamantar a nuestras criaturas se vuelve complicado, aunque no imposible, y lo demuestra la historia de Almudena. Aun así, creemos que para una madre trabajadora las 16 semanas de baja maternal que prevé la ley no son suficientes para cubrir las necesidades nutricionales de sus hijas e hijos. Si Almudena hubiera podido reincorporarse al trabajo más tarde o en otras condiciones, no habría tenido que separarse de su bebé tanto tiempo, su esfuerzo habría sido menor y su lactancia más placentera. 



María G. B. Trabajadora del sector sanitario. 

"Tras 16 años trabajando a turnos en Sanidad, tuve que cogerme una excedencia para criar a mis hijos, ya que los turnos aleatorios que tenía me imposibilitaban que me organizase, ni siquiera con familiares o centros privados, ya que todos pedían una rutina de horarios. 


Cuando me reincorporé, tuve que conformarme con una reducción sin elección de horario, porque las que habían sido madres antes que yo tenían copados los turnos a su conveniencia, lógicamente, y ya no quedaba sitio para nadie más." 

Si las jornadas laborales de María hubieran sido flexibles o continuas, posiblemente habría podido seguir trabajando sin necesidad de optar por una excedencia, y así conciliar crianza y trabajo. 



Laura. Fisioterapeuta autónoma. 

"M. nació en abril. Yo llevaba por aquel entonces mi pequeña empresa como fisioterapeuta. Había contratado a alguien para que me sustituyera en el final del embarazo y en la maternidad, ya que mi prioridad era centrarme en el proceso, en mi parto y en ella cuando naciera. 


Cuando nació, mi trabajadora tuvo que dejarme por motivos ajenos y entendibles desde mi punto de vista, a día de hoy somos amigas incluso... Y a ésta la sustituyó una nueva trabajadora. A pesar de ser autónoma me compensaba estar de baja, EMOCIONALMENTE. Tuve que incorporarme antes de que se me acabara la baja ya que la segunda trabajadora enfermó y me planteé el volver antes. No habían pasado más que 3 meses. 

Mi idea de dedicarme más a mi maternidad que a mi propia empresa siguió adelante y conseguí trabajar solo por las mañanas, como mucho 5 horas, lo justo para que la pequeña aguantara sin la teta (sobre todo la parte afectiva o no nutritiva). La trabajadora se quedó por las tardes y alguna mañana. Pero eso sí...la remuneración con la que me quedé era irrisoria para ser una empresaria, ni mileurista era. 

A día de hoy, con mi segundo hijo, mi situación es otra totalmente; ya no tengo empresa y estoy dedicándome a mi maternidad. Mi bebé es feliz con 5 meses y su lactancia a demanda. Alguna vez esporádica nos separamos unas horas, pero se nota que vive tranquilo con el vínculo creado. 

Es complicado conciliar... Sería básico que por lo menos los 6 primeros meses pudiéramos estar en casita, dando amor y alimentando a nuestros y nuestras bebés.” 

Que las personas autónomas tengan los mismos derechos que las trabajadoras por cuenta ajena es fundamental. Que el permiso maternal se amplíe a 32 semanas, una necesidad de todas las madres y sus criaturas. 


Cris. Más de tres años de lactancia ininterrumpida. 

"Me quedé embarazada 2 meses antes de terminar la carrera... Por lo que decidimos que me quedaría en casa los primeros años para cuidar del bebé. Los inicios fueron complicados y el único apoyo real que encontré fue el de mi madre... He conseguido mantener la lactancia hasta la actualidad (3 años y 6 meses) con poco apoyo y comprensión por parte de mi entorno en general, y del padre de mi hijo en particular. Pero nosotras decidiremos cuando terminará." 

El apoyo de la familia y de la pareja es muy importante a la hora de tomar la decisión de amamantar a nuestras criaturas, ya que conlleva mucho esfuerzo y determinación. En el caso de Cris, la elección fue que ella se quedara en casa cuidando a su bebé renunciando de algún modo y temporalmente a su carrera profesional. 


Diana. Con reducción de jornada a pesar de todo y de todos. 

"Con mi hija mayor conseguí mantener la lactancia con un tremendo banco de leche que fui haciendo poco a poco, poco a poco... Cuando me reincorporé a trabajar fue con una reducción de jornada que en el trabajo sentó bastante mal, aunque yo hice valer mis derechos y los de mi hija. Mantuvimos la lactancia hasta los 23 meses, que fue cuando ella misma decidió que ya no quería más." 

Diana eligió reducir su jornada laboral para poder amamantar a su bebé y esto “sentó mal” a la empresa. Un cambio de paradigma y mentalidad es necesario para que en el mundo empresarial se acoja la idea de que para una mujer y una criatura es necesario estar juntos en los primeros años de vida de esta, y se debería facilitar ese proceso en lugar de poner obstáculos, máxime cuando esto ya es una derecho reconocido, incluyendo medidas por parte de las instituciones en forma de bonificaciones o ayudas económicas a las empresas para que puedan realizar contrataciones cuyo fin sea completar las jornadas de las trabajadoras que tengan reducida la jornada. 


Dunia. La lactancia como prioridad. 

"Encontré un trabajo a media jornada, embarazada de cinco meses de mi segundo hijo. Después de nacer, la incorporación fue gradual a partir de la cuarentena. Me lo llevaba a las reuniones en una manduca. A partir de los seis meses, el padre se quedaba con él por las mañanas, cerrando su negocio, y me lo traía a mi trabajo un par de veces cuando necesitaba mamar. Para nosotros la lactancia fue siempre una prioridad y la mantuvimos contra viento y marea. Mis dos hijos siguen tomando teta, aunque ya es solo para ir a dormir y al despertar. Tienen tres y cinco años." 


Nos encanta escuchar historias como las de Dunia, donde el apoyo de la pareja es incondicional y el lugar de trabajo facilita el proceso de amamantamiento permitiendo a la madre estar cerca de su bebé para las tomas en el propio puesto de trabajo... AUNQUE realmente lo idóneo habría sido que hubiera podido disfrutar de la licencia maternal al completo sin necesidad de incorporarse antes de tiempo. 


Noelia. Extracciones de leche en condiciones precarias. 

"Mi bebé tiene 8 meses y seguimos felices con la lactancia. Mi turno de trabajo es de 10:00 a 16:00 horas y aquí seguimos... Sacándome la leche en los cuartos de baño del Centro Comercial donde está ubicado el negocio donde trabajo, porque la única sala de lactancia que hay en el centro es pequeña y suele estar siempre ocupada por las usuarias que necesitan utilizarla para atender a sus bebés."

Un cuarto de baño no es el lugar adecuado para extraerse leche. Si en el centro comercial de Noelia hubiera una sala más amplia y acogedora para hacerlo, este momento sería para ella menos estresante y más agradable, y es posible que incluso pudiera extraerse más cantidad de leche, ya que la tranquilidad del entorno contribuye a aumentar la producción. 


Lidia. No pudo cumplir ni el período mínimo de descanso. 

"Suspendí la lactancia materna de mi primera hija porque a los quince días tuve que incorporarme al trabajo desde casa y al mes ya tenía que ir en días alternos. El padre, mi hoy exmarido, se negó a pedir la baja paternal." 


Es muy injusto pedirle a una madre que se reincorpore al trabajo a los quince días de dar a luz, además de no ser legal, ya que la ley prevé 16 semanas de baja maternal y las primeras de descanso obligatorio. Una posible solución hubiera sido proponerle a Lidia trabajar desde casa unos meses a partir de la finalización de su permiso maternal, para permitirle mantener una lactancia exclusiva hasta los 6 meses de vida de su bebé. 



En todos los relatos las decisiones, las medidas, el encaje de horarios, las renuncias, las propuestas… han venido del mismo lado. En la mayoría de los casos con más obstáculos que facilidades por parte de las empresas, y con poco o ningún respaldo institucional. Porque si desde las instituciones no existe sensibilidad, ¿cómo vamos a exigir a los y las empleadoras medidas corresponsables? 

La infancia sigue siendo una etapa que se encuentra en un total y absoluto desamparo por parte de los organismos públicos. No somos conscientes, o quizá no queremos serlo, de la importancia que merecen los primeros años de vida de las personas, no deja de ser una inversión de futuro. ¿O simplemente no interesa? ¿Realmente se han parado a cuantificar el ahorro que supondría a medio - largo plazo el hecho de abordar medidas de conciliación que tengan como prioridad el cuidado de los y las menores? 

El período de tiempo que la lactancia materna ocupa supone una pequeñísima parte en la vida de los seres humanos. Sin embargo, cada día son más los estudios que verifican la importancia y el impacto que esta tiene en las personas a todos los niveles: sanitario, económico, medioambiental, y por supuesto el que afecta al bienestar físico y emocional de las propias personas. 

¿Realmente no creéis que merece la pena que se ponga el foco en estas cuestiones que a fin de cuentas nos afectan a todos y a todas? 

En La Buena Leche pensamos que es prioritario que se aborde este tema a nivel político, que se pongan en marcha medidas de conciliación real que permitan a las personas invertir en lo más valioso que tendrán a lo largo de toda su vida: SUS FAMILIAS. El capital humano que, a fin de cuentas, conforma las sociedades. 

Es por todo ello por lo que instamos a los poderes públicos a poner en marcha, como mínimo, las siguientes medidas: 

  • Garantizar la lactancia materna exclusiva los primeros seis meses de vida con un permiso maternal de 32 semanas, atendiendo a las recomendaciones de los Organismos competentes.
  • Ampliar el permiso de lactancia al menos hasta los doce meses de vida, garantizando así una transición a la alimentación de sólidos atendiendo a las necesidades individuales de cada niño y niña.
  • Posibilitar reducciones de jornada sin penalización salarial con el objetivo de no tener que delegar los cuidados en terceras personas.
  • Implementar jornadas de trabajo flexibles o continuas que faciliten una conciliación REAL, o introduciendo y normalizando el teletrabajo cuando sea posible.
  • Establecer que el hecho de habilitar espacios aptos que reúnan las condiciones higiénicas adecuadas para las extracciones de leche materna, sea una obligación para las empresas.

Amamantar es un derecho ya no solo de las mujeres, también lo es de nuestros hijos e hijas. Hagámoslo posible derribando las barreras existentes y creando conciencia social.

viernes, 1 de marzo de 2019

La Buena Leche se adhiere a PeTra

 
 
Esta semana la Asociación La Buena Leche se adhiere a la Plataforma PETRA (Permisos Iguales y Transferibles) de Maternidades Feministas, impulsada en 2018 para dar voz a las madres frente al apoyo unánime de los grupos parlamentarios a la propuesta de permisos de maternidad y paternidad iguales e intransferibles.

Con esta adhesión, la Buena Leche apoya los principios en los que se basa la Plataforma, íntimamente ligados a la protección de la diada madre-criatura y a la defensa de la lactancia materna como un derecho de las madres y de los bebés.

Desde La Buena Leche defendemos la reivindicación histórica de las madres a una ampliación de un permiso de maternidad digno que permita como mínimo cumplir con las recomendaciones de la OMS y de la AEP de amamantar de forma exclusiva a los y las bebés durante sus 6 primeros meses de vida, condición que se encuentra actualmente limitada con el permiso materno de 16 semanas y que se traduce en la incorporación al trabajo remunerado de la madre cuando el bebé no ha cumplido apenas los 4 meses de vida.

El actual modelo de permisos y la propuesta del actual Gobierno de 16 semanas iguales e instransferibles para cada progenitor prioriza la incorporación de las mujeres al mercado de trabajo frente a las necesidades más básicas de los y las bebés y de las mujeres, que han transitado recientemente por procesos biológicos de suma trascendencia emocional y fisiológica como son la gestación, el parto y la lactancia, así como el puerperio.  Estos procesos son evidentemente de exclusividad femenina y conllevan una fase de adaptación que bajo ningún concepto puede atenerse al apremio de la demanda del mercado laboral. 

 En múltiples ocasiones, las mujeres tras el parto deben recuperarse de intervenciones como episiotomías,  de cirugías como las cesáreas , y/o depresiones posparto que ni siquiera han sido diagnosticadas ni tratadas por los especialistas sanitarios dada la ausencia de programas de atención a  la salud perinatal que dejan a las mujeres desprovistas de recursos y apoyos en esta etapa de especial vulnerabilidad.

Por todo ello, y aunque la figura del padre, en las familias heteronormativas, ejerce un papel muy relevante en la crianza, no es lo mismo ser madre que ser padre, por lo que es necesario legislar desde la diversidad de modelos de familia que se presentan en la sociedad, y promover que los modelos de permisos de maternidad y paternidad sean inclusivos para que cada núcleo familiar pueda organizarse como mejor le convenga en función de sus necesidades y demandas. 

Los problemas actuales de discriminación laboral ante los que se enfrentan las mujeres en nuestro país tiene un origen estructural, basado en los valores de una sociedad patriarcal y a los roles de género que de ésta se derivan, por lo que las soluciones para prevenir la discriminación deben ir orientadas a promover una educación libre de estereotipos machistas, blindando ( no recortando) y protegiendo con garantías los derechos de las mujeres frente a las situaciones de desigualdad.  

En estos términos, estamos de acuerdo con la ampliación del permiso paterno siempre que el permiso de la madre sea suficiente para respetar los ritmos de adaptación de la madre tras el parto y las necesidades fisiológicas de las criaturas en etapas tempranas, especialmente en el periodo de exterogestación en las que la lactancia materna y el establecimiento del vínculo de apego con la madre ejercen un papel crucial en el desarrollo psicoemocional de los y las bebés. Esto solo sería posible en modelos de conciliación asimilados a los de los países nórdicos, en los que las familias cuentan con más de 1 año de permiso materno y paterno a repartir en función de sus necesidades y circunstancias sociolaborales. 

De esta manera, consideramos que únicamente prolongando los permisos transferibles, poniendo foco en las verdaderas necesidades de las criaturas y de las madres, respetando la diversidad de modelos de familia y dando el valor social que se merece al ejercicio de los cuidados, estaremos legislando de verdad para poner la vida en el centro. 

Laura Torre.

lunes, 19 de febrero de 2018

Qué hacer si te expulsan por amamantar en público

Cada poco tiempo sigue apareciendo en los medios la noticia de que se ha expulsado de algún lugar abierto al público ( tiendas, museos, piscinas, restaurantes...) a una madre por encontrarse amamantando a su hijo o hija.

Somos completamente libres de amamantar allí donde queramos o nuestros hijos o hijas necesiten.

Por suerte, no estamos solas y hace unos días desde Edulacta nos ofrecían un webinar de la mano de Lorena Moncholí para explicarnos cómo podemos actuar y qué pasos podemos seguir si nos encontramos en esta situación, ya que tenemos derecho a amamantar en cualquier sitio: locales públicos o privados y espacios al aire libre. Como consumidoras, ciudadanas y/o público.

El “derecho de admisión” está regulado por ley, y NUNCA pueden vulnerar los derechos fundamentales de las personas ni discriminar a nadie. Su finalidad es impedir el acceso a personas que puedan cometer acciones violentas, molestar a otras personas o impedir el transcurso normal de un espectáculo...

Y si hubiera algún requisito especial, tanto obligatorio como prohibido, para acceder a algún lugar, tiene que ser indicado a la entrada de éste de forma clara y notoria.

PASOS A SEGUIR:
  1. Si ves que una de las personas empleadas o la encargada del local se acerca con intenciones de decirte algo o echarte por estar amamantando, pon cara de perro advirtiéndole con la mirada: “Si sigues te vas a meter en problemas”. Principio nº 1 básico de autodefensa
  2. Si empieza a hablar, interrumpir automáticamente o contestar diciendo que tienes derecho a estar ahí amamantando a tu hijo o hija: “Ni se te ocurra continuar, que te vas a meter en un lío a ti y a tu establecimiento”. Principio nº 2, informar
  3. Si insiste, decir que vas a llamar a la policía y lo más importante: hacerlo. 
  4. Informar de que la policía está en camino. 
  5. Pedir la Hoja oficial de Reclamaciones. Tienen obligación de tenerla. 
  6. Cuando llegue la policía, informar de todo, incluido si han puesto pegas con la hoja de reclamaciones o carecen de ellas. Pedir que levanten acta del hecho y no irse hasta que lo hayan hecho y tengas tú una copia. 
  7. Ir al ayuntamiento a poner una reclamación contra el establecimiento porque vulnera: 
    • La normativa de establecimientos abiertos al público explicada al principio. 
    • La Convención de los Derechos del Niño, 
    • La Ley orgánica de protección jurídica del menor y el principio sagrado y vinculante de velar por el interés superior del menor, 
    • Los derechos fundamentales reconocidos de la Constitución Española (de no discriminación, etc.). Importante: pedir que retiren la licencia concedida a dicho establecimiento, por discriminación. 
  8. Ir a la Oficina Municipal de Información del Consumidor (OMIC) con copia de la reclamación presentada en el ayuntamiento, y presentar allí otra reclamación. 
  9. Si el lugar es de Titularidad Pública, solicitar en la Consejería competente un procedimiento sancionador para el funcionario con el que ha habido la confrontación, por su comportamiento discriminatorio o por incumplimiento de la ley. 
  10. Si la actuación ha sido de un agente de seguridad, presentar una reclamación a la Unidad Central de Seguridad Privada de la Policía Nacional, y otra reclamación a la empresa de seguridad a la que pertenezca. 

 ¡¡DEFENDAMOS NUESTROS DERECHOS Y LOS DE NUESTROS PEQUES!!


martes, 8 de febrero de 2011

El pediatra de la lactancia también cree en las vacunas

Dar el pecho a los hijos, cogerles mucho en brazos, 'abusar' de los besos y procurarles una crianza natural no está reñido con vacunarles. Ésa es la idea que defiende Carlos González, el pediatra autor de varios 'best sellers' como 'Bésame mucho' y defensor a ultranza de la lactancia materna, que tiene nueva obra en las librerías: 'En defensa de las vacunas'.

Para leer el artículo completo, pincha aquí