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martes, 26 de marzo de 2019

EL DESTETE: Una fase más de la lactancia.

En este artículo voy a hablaros del destete como un proceso más dentro de la lactancia.

Suele ocurrir que a las asesoras o a los propios grupos de apoyo a veces se nos tacha de ser extremistas y poco tolerantes respecto al destete precoz o a la propia decisión de no iniciar la lactancia materna, o de nuestro presunto afán de "obligar" o persuadir a la madre para que continúe con su lactancia a pesar de todo. Es un pensamiento erróneo que tienen muchas personas, ya que la labor de una buena asesora comprometida y responsable, pasa por acompañar las decisiones de la madre, sean estas cuales sean sin enjuiciarlas. Y eso incluye el acompañamiento en el destete.

Hay muchos motivos por los que una madre puede tener la necesidad de finalizar su lactancia o interrumpir su producción de leche. Cada caso es único y hacer una lista podría ser casi imposible. Pero aquí podemos hacernos una ligera idea de las principales causas:
  • Sencillamente no quiere iniciar la lactancia, pero no puede evitar que fisiológicamente ésta no se vaya a desencadenar. 
  • Una vez iniciada, quiere interrumpirla. 
  • Pérdida gestacional o perinatal. 
  • Tras un tiempo de lactancia gozosa, quiere acabar con la lactancia. Ha pasado a otra fase, comienza una nueva etapa. 
  • Destete espontáneo y dirigido por el bebé. 
  • Enfermedad o tratamiento médico (Consultar siempre compatibilidad o alternativas en www.e-lactancia.org) Agitación del amamantamiento. 
  • ... 

Todas estas opciones son lícitas y en cada caso habrá que hacer un estudio pormenorizado de la situación, evaluar la realidad de cada madre y a partir de ahí, hacer un plan personalizado con cada mujer. A veces simplemente se trata de ir estableciendo pequeñas metas e ir avanzando en ellas; otras veces esto no será posible y habrá que abordar la situación de manera repentina y brusca. Como en todo, cuando ponemos demasiadas expectativas en algo, puede suceder que las cosas no ocurran como las habíamos planeado y eso nos lleve a una tremenda frustración.

Ante la cuestión de cuál es el momento para destetar en el ser humano, los estudios indican que la edad natural en que se puede producir oscila entre los dos años y medio y los siete años. Y tanto si se produce en una u otra edad, se considera normal. Incluso, si se produce antes o después, también lo es, ya que hablamos de un dato estadístico; siempre habrá muestras que queden por encima o por debajo de dicha franja. Hago hincapié en un matiz, "de manera natural".

También cabe destacar que el proceso de destete podríamos decir que comienza en el momento que empezamos a introducir la alimentación complementaria. Y espero que se entienda el concepto. Lo que vengo a decir es que ese es el inicio del camino, no necesariamente quiero significar que introducir la alimentación complementaria implique el destete inminente en sí. A partir de ahí, cada diada avanzará en ese camino de una u otra manera.

Aunque la situación ideal es que el destete se produzca de manera paulatina, natural y respetuosa, es decir, considerando los ritmos y necesidades de ambas partes (madre y bebé), lo cierto es que cada realidad es un mundo, y no siempre es posible que el final de la lactancia llegue de ese modo. En cualquier caso, nunca deberíamos juzgar el motivo que lleva a una madre a interrumpir de manera unilateral una lactancia, su lactancia. Sean los que sean, habrá unos motivos detrás: físicos, emocionales, laborales,... que para ella tendrán el peso suficiente.

Aquí os voy a hablar de cuatro casos concretos en los que, aunque el estado emocional de la madre puede distar mucho, el manejo fisiológico es el mismo o muy similar.
  • Cómo manejar una inhibición cuando una vez iniciada la lactancia no se quiere continuar con ella.
  • Cómo manejar un destete de manera brusca por voluntad propia. 
  • Cómo manejar un destete de manera brusca por fuerza mayor. 
  • Cómo manejar un caso de pérdida gestacional o perinatal. 

Lo que diferencia estas casuísticas de algún modo es el poder de decisión que haya podido tener la madre, las variantes que pueden rodear y motivar esa necesidad de abandonar la lactancia, y como decía, el factor emocional de la situación.

Cuando hablamos de pérdida gestacional o perinatal nos centramos en la gran pérdida que está viviendo esa madre, esa familia. Además, la pérdida siempre es un tema tabú del que no se habla o del que nos cuesta mucho hablar. Sin embargo es un proceso vital que debemos elaborar, que debemos vivir para ir sanando las heridas. Sostener a esa madre, acompañarla en ese duelo o dejarla si es lo que necesita; no juzgarla en las decisiones que tome y escucharla cuando necesite ser escuchada, son factores clave.

En lo que respecta a la lactancia cuando ocurre una pérdida gestacional o perinatal, pasa que en algunos casos no se deja tomar la decisión a esa madre sobre qué hacer. O sencillamente se toma la decisión por ella dando por sentado lo que querrá hacer.

En función de la semana de gestación en la que ocurra la pérdida, es o puede ser un hecho que la lactancia se desencadene (a partir de la semana 20 e incluso antes), y a pesar de la pérdida, la subida de la leche se produzca. Nadie que no sea la madre, tiene el poder de decidir si esa producción láctea ha de ser interrumpida o no. Sólo la madre debería tener esa capacidad, alejando órdenes imperativas e infantilizándola con "lo que mejor le conviene". Decidir seguir extrayendo su leche como parte del duelo, o interrumpir la producción de leche; y en este último caso, y del mismo modo, decidir si lo hará de manera brusca y con ayuda de fármacos o de manera paulatina y natural.

Quizá pueda parecer difícil entender que una mujer quiera continuar produciendo una leche que era para un bebé que ya no está, pero sencillamente, aunque cada mujer tendrá sus motivos, podríamos pensar que es un modo de despedirse, de decir adiós a ese bebé que jamás podrá volver a tomar entre en sus brazos, una despedida sin prisas, despacito y a su ritmo. Es una decisión muy personal y sea cual sea la decisión debería ser respetada sin juicios. En este artículo puedes ampliar información sobre este tipo de situaciones.

Un destete que se tenga que producir por fuerza mayor, por enfermedad, o porque la madre tenga que recibir un tratamiento que no se pueda postergar en el tiempo y del que depende su buena salud y bienestar, también puede implicar un duro golpe a nivel emocional en la madre.

En estos casos, habrá que, primero de todo, comprobar que efectivamente esa pauta es adecuada. Ocurre en muchos casos (lamentablemente en más de los que sería deseable) que se prescribe un destete y el tratamiento y/o la enfermedad eran perfectamente compatibles con la lactancia materna, sin riesgo para el bebé o para la madre. Una fuente fiable de consulta siempre es www.e-lactancia.org, y realmente son muy pocas las enfermedades o tratamientos que no son compatibles con la lactancia.

¿CÓMO LLEVAR A CABO EL DESTETE DE MANERA FISIOLÓGICA? 

Creo que es importante resaltar que los fármacos que se utilizan para interrumpir la lactancia, generalmente la cabergolina, pueden no ser efectivos cuando la lactancia ya está instaurada. Este fármaco es eficaz cuando se administra dentro de las primeras 24 horas tras el parto, causando un descenso brusco en los niveles de prolactina, y puede ocurrir en ocasiones que aun así, sea necesaria una segunda dosis.

Las recomendaciones para llevar a cabo el destete de manera fisiológica pasan fundamentalmente por:
  • Se recomienda utilizar un sujetador que no sea demasiado holgado, pero atrás quedó ya la vieja pauta en la que se mandaba fajar y comprimir a las madres el pecho. Esta práctica no es recomendable, más bien todo lo contrario. Por tanto, las mamas deberán estar bien sujetas, con un sostén que las contenga bien pero en ningún caso las "estrangule".
  • Para ir reduciendo la producción de leche poco a poco, habrá que dejar que los pechos se llenen y hacer pequeñas extracciones si hubiera molestia (lo justo y necesario) para aliviarlos, preferiblemente con extracción manual. Por eso es importante en esta etapa observar y vigilar el pecho para evitar posibles obstrucciones, incluso mastitis. 
  • La producción de leche funciona según la ley de la oferta y la demanda. Por tanto, si no hay demanda, poco a poco la producción irá disminuyendo. Es posible que en algunos días ya no se necesite hacer ninguna pequeña extracción. Después de la extracción se puede aplicar frío local.
  • Es importante tener en cuenta que este es un proceso que requiere tiempo y paciencia ya que puede llevar algunas semanas.
  • Puede ser necesario tomar algún tipo de antiinflamatorio, pero como sabes, la medicación sólo debe pautarla un médico. 
Hay casos en los que el tiempo no apremia y se quiere llevar a cabo un destete, pero de manera más progresiva y sin prisas. Para ello existen diferentes herramientas, como la de "no ofrecer, no negar", o el "método padre", negociar o entretener a los niños y las niñas con otras actividades, etc. En esta forma de llevar a cabo el destete entran en juego factores como la edad que tenga el niño o la niña, su propia personalidad, el entorno, o las circunstancias del momento.

Verónica Saseta.

viernes, 1 de marzo de 2019

La Buena Leche se adhiere a PeTra

 
 
Esta semana la Asociación La Buena Leche se adhiere a la Plataforma PETRA (Permisos Iguales y Transferibles) de Maternidades Feministas, impulsada en 2018 para dar voz a las madres frente al apoyo unánime de los grupos parlamentarios a la propuesta de permisos de maternidad y paternidad iguales e intransferibles.

Con esta adhesión, la Buena Leche apoya los principios en los que se basa la Plataforma, íntimamente ligados a la protección de la diada madre-criatura y a la defensa de la lactancia materna como un derecho de las madres y de los bebés.

Desde La Buena Leche defendemos la reivindicación histórica de las madres a una ampliación de un permiso de maternidad digno que permita como mínimo cumplir con las recomendaciones de la OMS y de la AEP de amamantar de forma exclusiva a los y las bebés durante sus 6 primeros meses de vida, condición que se encuentra actualmente limitada con el permiso materno de 16 semanas y que se traduce en la incorporación al trabajo remunerado de la madre cuando el bebé no ha cumplido apenas los 4 meses de vida.

El actual modelo de permisos y la propuesta del actual Gobierno de 16 semanas iguales e instransferibles para cada progenitor prioriza la incorporación de las mujeres al mercado de trabajo frente a las necesidades más básicas de los y las bebés y de las mujeres, que han transitado recientemente por procesos biológicos de suma trascendencia emocional y fisiológica como son la gestación, el parto y la lactancia, así como el puerperio.  Estos procesos son evidentemente de exclusividad femenina y conllevan una fase de adaptación que bajo ningún concepto puede atenerse al apremio de la demanda del mercado laboral. 

 En múltiples ocasiones, las mujeres tras el parto deben recuperarse de intervenciones como episiotomías,  de cirugías como las cesáreas , y/o depresiones posparto que ni siquiera han sido diagnosticadas ni tratadas por los especialistas sanitarios dada la ausencia de programas de atención a  la salud perinatal que dejan a las mujeres desprovistas de recursos y apoyos en esta etapa de especial vulnerabilidad.

Por todo ello, y aunque la figura del padre, en las familias heteronormativas, ejerce un papel muy relevante en la crianza, no es lo mismo ser madre que ser padre, por lo que es necesario legislar desde la diversidad de modelos de familia que se presentan en la sociedad, y promover que los modelos de permisos de maternidad y paternidad sean inclusivos para que cada núcleo familiar pueda organizarse como mejor le convenga en función de sus necesidades y demandas. 

Los problemas actuales de discriminación laboral ante los que se enfrentan las mujeres en nuestro país tiene un origen estructural, basado en los valores de una sociedad patriarcal y a los roles de género que de ésta se derivan, por lo que las soluciones para prevenir la discriminación deben ir orientadas a promover una educación libre de estereotipos machistas, blindando ( no recortando) y protegiendo con garantías los derechos de las mujeres frente a las situaciones de desigualdad.  

En estos términos, estamos de acuerdo con la ampliación del permiso paterno siempre que el permiso de la madre sea suficiente para respetar los ritmos de adaptación de la madre tras el parto y las necesidades fisiológicas de las criaturas en etapas tempranas, especialmente en el periodo de exterogestación en las que la lactancia materna y el establecimiento del vínculo de apego con la madre ejercen un papel crucial en el desarrollo psicoemocional de los y las bebés. Esto solo sería posible en modelos de conciliación asimilados a los de los países nórdicos, en los que las familias cuentan con más de 1 año de permiso materno y paterno a repartir en función de sus necesidades y circunstancias sociolaborales. 

De esta manera, consideramos que únicamente prolongando los permisos transferibles, poniendo foco en las verdaderas necesidades de las criaturas y de las madres, respetando la diversidad de modelos de familia y dando el valor social que se merece al ejercicio de los cuidados, estaremos legislando de verdad para poner la vida en el centro. 

Laura Torre.