lunes, 2 de agosto de 2021
1-7 de agosto 2021: Semana Mundial de la Lactancia Materna
viernes, 19 de febrero de 2021
Viiolencia obstétrica, otra violencia contra las mujeres
Se acerca el 8 de marzo, Día de la Mujer, que se empezó celebrando como de la Mujer Trabajadora para reivindicar el trabajo femenino fuera del hogar pero que, una vez normalizado éste, parece que dejaba fuera a las mujeres que trabajan en el hogar o las que están en paro, es decir, las que trabajan un montón pero no cobran un sueldo. En los últimos años hacemos además alusión en este Día a la tremenda violencia que se ejerce sobre las mujeres y al alarmante número de ellas que son asesinadas por sus parejas o exparejas. Afortunadamente nos vamos sensibilizando cada vez más sobre la discriminación y violencia hacia la mujer aunque todavía debemos seguir haciéndonos preguntas.
¿Qué es la violencia? A menudo, aún se cae en el error de pensar que la violencia es un daño físico que se le hace a otra persona, algo que deja marca en el cuerpo y, si no la deja (un cachete, un empujón…), la actitud se mantiene por debajo de los estándares de la misma, o sea, algo tolerable. Pero igual o más dañina es aquella que no deja marca visible aparentemente, que la deja en nuestro interior (emociones y psique), como pueden ser burlas, menosprecio, insultos, palabras hirientes...
¿Hacia quién va dirigida la violencia? Siempre hacia el ser más débil o vulnerable, hacia aquella persona que por su condición o situación no puede defenderse de forma eficaz. Por eso sobre todo se ejerce en animales, niñas, niños, personas de edad, mujeres, y gente a nuestro cargo.
¿Quién la ejerce? Es ejercida por hombres, mujeres e instituciones. También por niños y niñas que reproducen lo que ven a su alrededor o lo que ello/as mismo/as están sufriendo. Pensemos que venimos de una sociedad basada en la violencia y que nuestra psique y nuestra cultura están impregnadas por ella, por eso no es tan fácil de erradicar. Así que nos encontramos con esa actitud en multitud de ámbitos: doméstico, educativo, laboral, sanitario… ámbitos todos ellos en los que la mujer es especial víctima por la forma machista de considerarla a través de la historia.
Así que, si todavía hay quien se resiste a aceptar que una gran cantidad de mujeres son maltratadas en sus propios hogares, aún cuesta más aceptar que en lugares tan asépticos e instruidos como puede ser un hospital, también se ejerza violencia sobre nosotras. Lo que pasa es que tenemos tan integrado el mal trato que parece que, mientras no corra la sangre, todo es normal.
La violencia obstétrica se ejerce sobre la mujer que está embarazada o ya de parto, post parto, o también durante un tratamiento de fertilidad, o en una pérdida gestacional, momentos en los que se encuentra en una situación extrema de vulnerabilidad tanto física como mental y emocional. Y se produce cuando se le falta al respeto con comentarios jocosos, se la ridiculiza, se la trata como a una niña sin conocimiento, se quita importancia a lo que siente, no se la informa, no se le dan opciones, no se la deja decidir libremente, o se le obliga a hacer algo que no quiere.
Algunas de mis experiencias directas:
...cuando en mi primer parto la matrona no me dejaba mover y se sentaba encima de una sábana que me envolvía para mantenerme quieta
...cuando tuve que aguantar que, mientras yo dilataba, ella narrase la enfermedad y muerte de su marido a mi acompañante
...cuando me pegaba azotes en los muslos para que no gritara
…cuando no respetó que dejase de latir el cordón, como habíamos pactado
...cuando en el ingreso de mi segundo bebé en neonatos por un neumotorax no me dejaban estar con ella ni probar a amamantarla
...cuando durante la cesárea de mi tercer bebé estaban hablando entre sí del fin de semana y de ir o no ir a la playa
...cuando al aceptar que me pusieran música para no tener que oírlos, me pusieron los 40 Principales
…cuando durante la cesárea comenté que me estaba doliendo el estómago y me dijeron que eso era psicológico (al poco rato vomité)
…y tantos otros detalles que no voy a desglosar aquí.
Cuéntanos tu caso. Todo esto ocurrió hace ya unas décadas, por lo que puede parecer que lo sucedido es algo de tiempos pasados y que ya no ocurren cosas parecidas, por eso os emplazo a que nos contéis vuestros casos pues, a pesar de los cambios en el protocolo de partos, la violencia se sigue produciendo muchas veces, como vimos en 2019 con el sonado caso del “parto de Oviedo”, en el que la policía se presentó en casa de una mujer que estaba ya de parto para obligarla a parir en el hospital. Porque sólo sacando a la luz nuestras experiencias y nuestro rechazo a ese trato podremos sensibilizar a más gente y conseguir que esto no se siga viendo como algo normal. Solo contándolo podremos conseguir que estas conductas acaben.
Para terminar os dejo dos links: uno en el que la psiquiatra Ibone Olza nos informa de las secuelas de la violencia obstétrica y un video en el que se entrevista a la matrona Paula Camarós sobre el tema.
Isabel Gutiérrez del Campo
viernes, 14 de agosto de 2020
Ángela escribe en la Semana Mundial de Lactancia Materna
sábado, 23 de febrero de 2019
Lágrimas de leche artificial
Hoy he podido observar cómo brotaban las lágrimas por tu cara. Cómo se deslizaban por tu rostro transmitiendo tristeza sin mediar palabra. Y tu gesto, lleno de dolor. De ése dolor que lastima por dentro, luchando contra esa angustia que amarra cada palabra anclándola en cada intento de llanto ahogado.
Hoy he podido intuir en tus palabras y en tu voz quebrada, a través de cada mirada traspasándome mientras vomitabas tus sentimientos, que nadie te dijo que tus pechos no solo son proveedores de leche y no solo son fuente de alimento.
Hoy he podido sentir en mis entrañas cómo cada biberón de leche artificial que le das a tu hijo es un arañazo a tu ego de madre. Hoy he sentido impotencia cuando dudabas de tu capacidad para ser la madre de tu hijo, cuando me contabas que te sentías madre sólo a medias. Ése hijo que has gestado y has parido tú y sólo tú, en un parto duro y demoledor física y anímicamente. Un parto que aún hoy ha dejado secuelas en ti.
He podido atisbar entre todas las sombras que oscurecen tu día, que la luz sigue en ti pero algo no la deja brillar. Y por eso hoy quiero decirte algo...
No te castigues por llorar. Deja que cada lágrima fluya y arrastre consigo esa culpa injusta que te empuja sin piedad hacia el fondo. Piensa en esas lágrimas como en una liberación, déjalas brotar, déjalas atrás. Date permiso y deja florecer las emociones, indaga en ti y perdónate porque es condición humana. Libérate de esas cadenas y comprende que tus pechos no sólo son fuente de leche.
Tus pechos son calor, tus pechos son protección, tus pechos son abrigo y calma.
No te castigues por flaquear, por precisar sostén. No ocultes tu duelo, y vívelo, porque de él renacerás. No te sientas madre a medias, porque madre ya eras antes de engendrar. Desde el mismo momento en que algo despertó en ti el sentimiento de traer un nuevo ser a este mundo. No dejes que el hecho de querer secar tus pechos te castigue y te persiga, porque sólo tú sabes qué hay detrás de eso.
No te lastimes más y arranca ese sentimiento de culpa y pesar. Ama a tu hijo y siente cada instante que pasas con él como si fuerais los dos únicos seres del mundo, porque realmente lo sois. Sois vosotros los que estáis ahí y ahora. Al margen del alimento que le brindes así es. Porque lo que realmente necesita es que te despojes de esa culpa y respires cada momento.
Porque tus pechos no solo son proveedores de leche. Tus pechos son calor, tus pechos son protección, tus pechos son abrigo y calma. Sólo una mínima parte de ti y del camino que os queda por recorrer juntos.
Verónica Saseta
lunes, 12 de marzo de 2018
De banda sonora, un sacaleches (segunda parte)
Por fin, el día en el que pudiera poner a mi hija al pecho otra vez, había llegado. Con cables y monitores de por medio aún, pero pegaditas la una a
Verónica Saseta









