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lunes, 29 de marzo de 2021

10 años - Un relato de nuestra compañera Noemí






10 años se dice pronto, pero lo cierto es que ha sido una década criando a mis tres cachorros. 

10 años desde que nació mi hijo mayor, aunque yo me sintiera madre antes incluso de concebirle.
 
10 años de risas y lágrimas, porque seamos sinceras, la maternidad tiene momentos de gran alegría y también está lleno de sombras que en momentos nos ahogan. 

10 años en los que he dado teta casi sin parar, ese cordón umbilical de leche materna que nos une a los 4.

Nunca creí que fuera a pasar así, si alguien me lo hubiera dicho cuando mi mayor aún era un bebé de semanas me hubiera reído a carcajadas. Pero la vida va pasando y para mí la opción fácil siempre fue la teta, imposible plantearme destetar porque no creía tener recursos para gestionar mis propias emociones y las de mis criaturas. 

Mi opción fue seguir hasta que ya no quisieran más y en momentos me sentí un cero a la izquierda por no escucharme y a momentos me sentía en paz y confiada. 

10 años dan para mucho y yo siento que ya he pasado de etapa, que la crianza más visceral queda en el recuerdo y en el corazón. Me siento profundamente agradecida de todo lo vivido y estoy deseosa de poder vivir la siguiente fase, esta vez "soltando su mano al andar y ya de reojo les intentaré cuidar", como dice la canción de Conchita.


Este es el enlace a la canción:


Si te apetece contarnos y compartir tu experiencia con la lactancia materna, no dudes en escribirnos, ¡publicaremos tu historia encantadas!

martes, 14 de marzo de 2017

El testimonio de una madre nos enorgullece y confirma la importancia de nuestra red. ¡Gracias, Susana!


Cuáles son las expectativas que tenemos y cuál es la realidad que a veces nos encontramos. Cómo el hecho de encontrar una red de apoyo madre a madre, el intercambio de experiencias y la empatía pueden marcar la diferencia y darnos la energía necesaria para continuar y aprender que todo es mucho más sencillo cuando se vive en compañía. 

Hoy tenemos una invitada que nos relata en primera persona cómo fue su experiencia con su primera lactancia, y cómo esa experiencia previa marcó un antes y un después de su posterior lactancia. 

"Al final del embarazo de mi primera hija, una amiga también embarazada me invitó a acudir a una de las reuniones de La Buena Leche. Yo tenía claro que quería amamantar, pero nunca hubiese imaginado lo desconectadas que estamos a nivel social de este acto, y por ello, las dificultades con las que nos podemos encontrar, por lo que acudí, como quien dice, a pasar la tarde. 

En una sola reunión conseguí la información necesaria, gracias a lo que escuché de las mujeres que allí se encontraban, y a un libro sobre lactancia que allí me regalaron, para que mi lactancia no fuera un fracaso. 

Cuando nació mi hija, después de un parto hospitalario intervenido sin mi permiso, del que salí con la sensación de haber sido violada, las mujeres de mi entorno, con toda su buena intención, y su falta de información, como la que yo tenía, como la que había en ese momento para la mayoría de las mujeres, me decían: "¿pero otra vez le das el pecho? Si aún no han pasado tres horas...", "Llevas más de diez minutos en el mismo pecho", "Según llora a la teta, la estás malacostumbrando"..., y otras perlas que me hicieron dudar de que estaba haciéndolo bien. 

Puffff... Qué malos momentos... Cuánta inseguridad... ¿Las mujeres de mi familia, que me quieren, tendrían razón y estoy criando mal a mi bebé?... Me leí y releí el libro sobre lactancia y allí encontré mi seguridad. Doble trabajo, encontrar esa seguridad y defenderla ante mi entorno... Agotadora ya de por sí que es la lactancia, sobre todo la nocturna y siendo primeriza, y encima, en lucha. 

La lactancia fue un éxito, lactancia exclusiva durante seis u ocho meses, bebé sanota y fuerte y espabilada, continuación de la lactancia hasta los dos años... Eso sí, todo ello teñido de una profunda soledad en muchos aspectos, uno de ellos la lactancia. Fue también una oportunidad de conocerme, de fortalecerme, de sanarme, de confiar en mí, en mi cuerpo, en mi intuición... Fue un gran aprendizaje, gracias al cual, como a otras experiencias de mi vida, todas las experiencias de mi vida en realidad, soy la mujer que soy.

Nunca dejaré de agradecer a todas las mujeres de esta asociación el papel tan revelador que tuvieron en ese momento de mi vida. Sin ellas, algo que era tan importante para mí, no hubiera sido posible. 

Gracias una vez más.

Gracias a mi pareja, que estuvo en todos los malos momentos a mi lado, TODOS, aguantando la vela, con todos mis miedos e inseguridades. Y los suyos. Y no era fácil estar conmigo en esos momentos de crisis, cansancio y sí, también dolor, mucho dolor. Él también lo hizo posible. Su confianza en mí y su apoyo fue fundamental.

La lactancia de mi segundo hijo, ocho años después, fue todo lo contrario. Facil, muy fácil. Está claro que yo ya tenía experiencia en dar la teta, ocho años más, muchas heridas curadas, otro momento vital, un parto en casa totalmente orgánico... 

Pero también es cierto que a nivel social la lactancia es mucho más habitual y hay mucha más información que hace doce años. Hemos avanzado. 

Enhorabuena a todas las mujeres y hombres que han participado en este cambio.

Susana Bolado."

Muchas gracias por compartir tu experiencia con nosotras y por tus palabras, Susana.

sábado, 5 de noviembre de 2016

MAMAR SIN BARRERAS



Un día, una mañana… un impacto…

    No creía posible que mi propia hija mayor, de casi 5 años, fuese capaz de asombrarme tanto… Si me acuerdo bien, fue un sábado. Me levanté prontito para poder asistir a una charla sobre el parto respetado. Cuando llegué, como siempre, mis peques se pusieron a jugar hasta que empezó la charla.

    Vieron que mamá se había sentado a escuchar y corrieron para amontonarse encima de mí. Hasta aquí todo iba como siempre… la peque se puso a mamar, la mayor jugueteaba por ahí y yo intentaba captar lo máximo posible de la valiosa información. 

   Y entonces fue el momento de mi impacto personal e íntimo (aquí es el lugar donde debo concretar que mi hija mayor mamó solo un mes y medio y no tiene ningún recuerdo de aquellos pocos días). A mi lado había otra mamá que, igual que yo, quería escuchar y que a la vez estaba dando el pecho a su hija de 18 meses. En aquel momento vino su hija mediana de 4 años y medio que también quería „la teti“. La mamá manejaba el tándem estupendamente. Fue entonces cuando me fijé en mi niña mayor… Me estaba mirando, y en sus ojos vi mucha curiosidad y que no se atrevía a decir lo que tenía en la mente… Se acercó y dijo: "Mami, ¿puedo yo también tomar de tu tetita?" 1 segundo… 2 segundos… 3 segundos… 4… No supe cómo reaccionar… En mi corazón se juntaron sorpresa, ilusión, recuerdos… De repente volví 5 años atrás y me veía con ella en brazos, mirándola cómo mamaba… 5 segundos, 6 segundos…

    Cuando ya fui capaz de coger aire y abrir la boca, le dije que si ella de verdad quería probar de la leche de mamá, le daría encantada. Con inseguridad se sentó enfrente de mí y me miraba con sus ojos bien abiertos. Le explique cómo tenía que abrir la boquita y se puso a mamar… Fue como si tomara el pecho por primera vez en su vida… En realidad fue bastante doloroso porque ella nunca aprendió a mamar correctamente: la razón por la que de bebé tomó el pecho tan poco tiempo. Me dolía, pero no quería pararla, no quería que se sintiese mal por hacer daño a mamá… Bueno… al menos unos instantes. Después la tuve que quitar porque el dolor se volvió muy fuerte. Soltó la teta y me miró. Fue un momento un poco cómico, porque ninguna de las dos sabía muy bien cómo reaccionar… Vi la sonrisa en su cara y ¡me alegré mucho! Le pregunté que si le había gustado el sabor de la leche de mamá y me dijo que no era como su leche de vasito, pero que era dulce y que sí, le había gustado. Le pregunté por si quería intentarlo de nuevo, pero me dijo que quizás en otro momento. 

   Empecé a pensar… ¿Qué le ha provocado esta necesidad? Si no ha estado mamando mucho tiempo… ¿Será porque ha visto a la otra nena y simplemente le ha surgido la curiosidad de cómo es? ¿O será a un nivel muchísimo más profundo…? ¿En algún lugar en su cerebro se ha quedado este "vacío" al no poder a amamantarse y sufrir un destete  cuando  solo tenía 2 meses? ¿Será otro tipo de necesidad? ¿…de sentirse amada? Pensará: „Como siempre mamá esta con mi hermana pequeña en la teta, puede que la quiera más que a mí…“ Fueron solo unos instantes, y cuántas preguntas han provocado. Cuánto me gustaría saber que ocurría en esta pequeña cabecita. Hasta el día de hoy no ha vuelto a pedirme más teta… creo que aquel día supo que me hacía daño y por eso no se lanza de nuevo, aunque en el fondo sí le gustaría probar de nuevo…


  Esta experiencia me marcó y cambió mi punto de vista sobre la frase "Solo los bebés necesitan tetita". Hoy en día la sociedad es demasiado cruel y cerrada en los marcos de los tabús. Si solo fuera posible que nadie te mirase raro por intentar consolar a tu hijo (que ya no es un bebé) dándole la teta… y si solo fuera posible que el mundo abriese más su mente y viese que la teta es mucho más que una forma de alimentar… Sí, sabemos que es mucho más que eso… para los bebés es casi todo lo que existe en su mundo, pero ¿y qué hay de los niños y niñas mayorcitos? ¿Solo porque ya no son pequeños deben perderse la oportunidad de conectar con su madre, de sentir ese apoyo emocional? ¿Quién dice que es suficiente consolar a tu hijo solo con un abrazo? ¡Qué injusto me parece! Si solo fuese posible amamantar sin barreras…

Victoria Mitova

lunes, 14 de diciembre de 2015

AEPD 2015 la lactancia materna no se relaciona con el riesgo de desarrollar caries

Algunos autores han relacionado  el desarrollo de caries con la lactancia prolongada y a muchas madres se les recomienda equivocadamente destetar precozmente a sus hijos alegando este motivo. Entre otras razones, no podemos obviar que si la lactancia hubiera sido la causa de caries, se hubieran encontrado hallazgos en poblaciones prehistóricas y no ha sido así.
http://www.aeped.es/comite-lactancia-materna/documentos/lactancia-materna-y-caries

martes, 27 de octubre de 2015

7 usos prácticos de la lactancia pasados los 2 años que te ahorran problemas comunes

Muchos te hablarán de «vicios» y de «malas costumbres» si amamantas pasados los 2 años, pero lo que pocos te contarán es lo práctico que resulta dar el pecho en determinadas situaciones de la etapa «toddler» (la turbulenta transición entre bebés y niños), y los problemas comunes que os ahorraréis o por los que pasaréis de puntillas, pero que en otras familias se convierten en auténticos caballos de batalla.
leer más https://dejemoslescrecer.wordpress.com/2015/10/19/7-usos-practicos-de-la-lactancia-pasados-los-2-anos-que-te-ahorran-problemas-comunes/

sábado, 11 de julio de 2015

Lactancia materna en niños mayores o “prolongada” por la Asociación Española de Pediatría

Comité de Lactancia Materna de la AEP
Año de edición: 
2015
Con la intención de informar al público general, a los profesionales sanitarios y no sanitarios y, muy especialmente, a las familias con hijos lactantes, queremos difundir las siguientes consideraciones sobre lactancia en niños mayores o “prolongada”.
ver más http://www.aeped.es/comite-lactancia-materna/documentos/lactancia-materna-en-ninos-mayores-o-prolongada

domingo, 19 de abril de 2015

Lactancia Prolongada: ¿1 año, 2 años, 4 años?

La organización mundial de la salud (OMS) recomienda que los bebes reciban Lactancia Materna Exclusiva los primeros seis meses de vida, que esta se continúe hasta el año como el principal alimento del bebe y que se prolongue hasta los dos años o el destete natural.
http://quenotedenlaespalda.org/2014/08/07/lactancia-prolongada-1-ano-2-anos-4-anos/