Durante el verano los locales de Solares y Castro Urdiales permanecerán cerrados. Aún así, haremos un encuentro al aire libre en Solares el lunes 1 de agosto, en el parque junto al centro cultural y en Castro Urdiales el miércoles 3 de agosto en el parque junto al polideportivo Perú Zaballa. Los encuentros de Tanos, Santander y Puente San Miguel permanecerán como siempre.

domingo, 31 de julio de 2016

Error en la cuadrícula del calendario y Encuentros al aire libre

Calendario.
Queremos informaros de que la impresión del calendario de LBL tiene un error en la cuadrícula del mes de agosto: no cuadran bien los días de la semana con los del mes ya que han puesto el día 1 en martes en lugar de en lunes. Sentimos las molestias que pueda causar. Estáis a tiempo de corregirlo...

Encuentros al aire libre.
El pasado mes de julio celebramos el Encuentro de Solares en el parque junto al Centro Cívico por estar cerrado éste. Hay un tejadillo donde nos pusimos y llevamos unas cuantas sillas plegables. Estuvimos estupendamente, con los hermanitos mayores jugando alrededor en los columpios. Así que este mes repetimos: el lunes 1 a las 17,30h.
En caso de lluvia creemos que estaremos bien resguardados pero si es necesario, podemos ponernos en el porche de la entrada del Centro Cívico, que es bastante grande.
Si alguna mamá venís acompañada por vuestra pareja o cualquier otra persona y disponéis de alguna silla de camping, podéis traerla porque nunca sabemos cuánta gente va a venir y si serán suficientes las que llevamos. Las mamás que venís solas con vuestro bebé no os preocupéis de nada más que de venir vosotras.
El miércoles día 3 a las 18h tenemos también Encuentro en Castro Urdiales, en el parque junto al polideportivo de la playa. Llevaremos igualmente sillas, y si llueve también llevaremos un porche de camping. Os decimos lo mismo en cuanto a las sillas, si tenéis alguna plegable y venís con alguien que os ayude, quizás pueda hacer falta. 

lunes, 27 de junio de 2016

DECLARACIÓN OFICIOSA DE UN GRUPO DE LACTANCIA



Desde La Buena Leche nos sentimos orgullosas de dedicar nuestro tiempo a una causa que nos mueve y nos une: fomentar la lactancia materna y ayudar a otras madres a iniciar y mantener sus lactancias, si así es su deseo.

Esa es la clave: si lo desean. 

Porque jamás emitiremos juicios o censuraremos a las mujeres que deciden no dar el pecho, por la razón que sea, o que no se sienten con fuerzas de seguir luchando contra las dificultades que les surgen a la hora de amamantar a sus bebés. Abrimos puertas, no las cerramos. Ayudamos, no imponemos. Queremos tender puentes entre familias, no incrementar el ruido y la confusión del puerperio, ni enfrentar a las personas según la opción que hayan elegido para sus bebés, o a la que se hayan visto abocadas.

La bienvenida a las reuniones de La Buena Leche es cálida. Vengas para resolver una duda puntual o vengas para quedarte entre nosotras, compartiendo crianza (como invita este blog), te recibiremos con la mirada cómplice de quienes comprenden lo que implica la locura de lanzarse a traer vida a este mundo. Nuestra visión es horizontal, de tú a tú. No esperes que te digamos lo que tienes que hacer, sino un intercambio de experiencias y de saberes de madre a madre. De madres que han tenido vivencias muy diversas alrededor de la lactancia, algunas de las cuales, además, han invertido desinteresadamente su tiempo en formarse para asesorar en este tema que tan apasionante nos parece.

Trae a tu prole, grandes o pequeños. Los niños y niñas son bienvenidos. Trataremos de ofrecerles un entorno cómodo en el que puedan jugar mientras transcurre la reunión. No faltarán brazos para tomar a tu bebé si lo que necesitas es descansar los tuyos. Tratamos de volver a la esencia de criar juntas, de crear lazos entre familias que a veces se ven obligadas a crecer y aprender demasiado solas en su entorno cercano.

No te olvides la sonrisa en casa, pero si lo que necesitas es traer tus lágrimas también las recibiremos, y trataremos de confortarte lo mejor que sepamos. Sabemos lo duro que es no dormir, escuchar llantos sin saber cómo remediarlos, nadar en el mar de dudas de las primeras semanas. No, no eres rara. No, no estás sola. Solamente el hecho de compartirlo es muy probable que te haga sentirte mejor.

Puedes visitarnos estando embarazada, planeando estarlo, con tu bebé en brazos, acompañada por tu pareja o no… Nuestras reuniones semanales se completan con algunas actividades lúdico-festivas que vamos intercalando a lo largo del año. ¿Te animas a formar parte de nuestra pequeña gran tribu?




lunes, 20 de junio de 2016

UN PICNIC "SUI GÉNERIS"


Este año también he conseguido organizarme para asistir a la cita anual veraniega de nuestra asociación, el tan esperado picnic: prado, mantas y toallas en el suelo, sillas de playa, comida rica, niños corriendo, juegos, música, amigos, buen ambiente. "¡Qué ganas!", iba yo pensando conforme se acercaba la fecha.

A pesar de la previsión meteorológica, que daba lluvia y más lluvia y más lluvia, tenía la confianza de que todo iba a salir bien. Y no por el tiempo. Después de unos cuantos años viviendo en estas tierras ya no me dejo estropear la agenda por los cambios de humor de nuestro señor el tiempo cántabro. He aprendido que siempre hay que tener un plan B.

Y el plan B lo teníamos: unas instalaciones cubiertas y acogedoras para pasar el día juntos a pesar de la lluvia.

Teníamos miedo de que no fuera a ir mucha gente, porque es verdad, da pereza salir con niños y todo el berenjenal cuando parece que haya llegado el apocalipsis y en la carretera te cuesta ver el coche que tienes delante.

A pesar de todo, los que quisieron estar hicieron cuadrar sus planes para asistir y ahí estuvieron, tirándose la mañana cocinando y llevando consigo media casa para que todo saliera bien.

Y, tal y como me imaginaba, el picnic sui géneris no defraudó.

Faltaron el prado, las mantas y las toallas en el suelo, las sillas de playa y quizás habría venido bien algo de música. Pero todo lo demás estuvo ahí: al entrar en la sala del centro cívico de Maoño, donde celebramos el evento, me vi rodeada de abrazos y besos, de interés por saber cómo me encontraba, de cariño hacia mis hijos, de manos ofreciéndose para ayudarme a gestionar bolsas, comida, niños, juguetes, paraguas, de platos con comida de la más variada y rica, de sonrisas y risas, de caras conocidas y nuevas, de niños sonrientes y juguetones, de simpáticos perros, de historias de vida, de madres, padres, bebé y niños más o menos pequeños. Resumiendo: me vi rodeada de calor humano, de familia.

Fuera de la estructura pautada y de los horarios estrictos y limitados de nuestros encuentros mensuales, este día deja espacio a la relación, permite acercarse y conocerse más a fondo, crear y estrechar lazos entre madres, padres, familias, niños.

La razón por la que cada año intento planear mi agenda y dejar hueco para este picnic es precisamente el calor humano que sé que voy a encontrar, la experiencia de sentirme parte de una tribu a la que pertenecer, aportar y de la cual recibir.

Marta Parisi

lunes, 13 de junio de 2016

PICNIC DE VERANO, SÁBADO 18 DE JUNIO


¡¡Y POR FIN LLEGÓ!! ¡¡YA HUELE A VERANITO!!



Como todos los años la Asociación La Buena Leche organiza su picnic de verano, para juntarnos en un contexto lúdico y de ocio, donde las familias tienen la oportunidad de compartir un día especial, conocerse más a fondo y crear lazos de amistad y compañerismo. ¡¡Nos encanta!!

Como de costumbre, llevaremos comida para compartir, sillas, mantas, juegos, instrumentos musicales y todo lo que pueda contribuir al disfrute de tod@s.

¿CUÁNDO?

SÁBADO, 18 de junio a partir de las 13:00 horas.

¿DÓNDE? 

En la Campa del Centro Cívico de Maoño, que además de columpios, prado, bolera y baños, cuenta con instalaciones que podemos utilizar en caso de lluvia.

¿CÓMO LLEGAR?

Si se viene desde la autovía Santander-Torrelavega, tomar la salida Bezana-Mompía-Liencres, con dirección a Maoño. Una vez subida la cuesta, coger el desvío a la izquierda en dirección Maoño, junto al mesón El Peñón. Continuar hasta bajar al valle y veremos el parque, bolera y centro cultural justo abajo a la derecha.

¡¡OS ESPERAMOS!!

domingo, 5 de junio de 2016

LECHE DE "KILÓMETRO CERO"




        A veces sólo nos damos cuenta de lo que tenemos cuando lo perdemos. Ésta es una frase que se ha hecho tópica, pero no por ello sabemos siempre evitar esa situación. Por lo visto, nos acostumbramos tanto a lo que tenemos cerca que a menudo dejamos de valorarlo. Nos parece que nunca nos va a faltar. A veces hasta nos sobra, de tanto verle los defectos. Somos una sociedad quejosa, que aprendemos rápidamente a ver lo incómodo, las pegas, las dificultades, y en cambio se nos nubla la vista para las humildes ventajas que disfrutamos. Lo malo es que cuando perdemos algo, luego cuesta mucho recuperarlo. Qué difícil es volver a aprender a caminar o a hablar después de un accidente… qué difícil recuperar lo destruido tras una guerra… qué fácil olvidar cómo se hace algo a mano porque ahora se hace de forma industrial…

Este no valorar lo que tenemos como si siempre fuera a estar ahí, sin cambios, nos ha ocurrido con el medio ambiente, que sólo desde hace unos pocos años nos hemos dado cuenta de que podemos perderlo si no lo cuidamos. Tanto es así que, como a casi todo lo frágil, se le ha dedicado un día al año para llamar la atención sobre el tema y concienciar a la población sobre el mismo. Y, como en tantas otras ocasiones, ese día suele pasar desapercibido entre los múltiples quehaceres cotidianos, perdido entre los problemas gravemente urgentes.

Otra falta de valoración debida al progreso ha sido la de la cultura del amamantamiento. De tan normal que era la hemos abandonado alegremente y en pocas décadas hemos olvidado cosas esenciales. Lo que para nuestras bisabuelas o tatarabuelas era algo necesariamente incuestionable y relativamente fácil, para las mujeres actuales está lleno de obstáculos que vamos salvando como podemos. Pensábamos que era algo puramente instintivo y que se daba solo, y hemos comprobado que además de una parte instintiva hay otra que es aprendida de mujer a mujer, viendo, observando, compartiendo, impregnándote por todos los poros de pequeños gestos y maneras de hacer, y algo en lo que no sólo interviene pasivamente nuestro cuerpo sino que nuestra mentalidad y emociones se ven afectadas. Debido a esa pérdida, ha sido necesario que en todas partes se hayan ido creando numerosos grupos de apoyo como el de La Buena Leche.

Lactancia materna y medio ambiente van unidos de la mano, ya que la naturaleza ha equipado a cada mujer, como mamífera que es, con ese modo de alimentar a su cría. Autoproducción, kilómetro cero, sin emisión de humos, sin stocks, sin intermediarios, sin contaminar, de bajo coste, de mínimos residuos y además orgánicos. Siempre a punto, lista para tomar. Cuando pensamos en dar el pecho o no a nuestro/o hijo/a, solemos tener en cuenta otros motivos, pero no solemos pensar que también tenemos una repercusión en el medio ambiente.

Hay un pequeño porcentaje de mujeres que no podrán disfrutar de esta opción por diversos motivos. Pero la mayoría podemos tener la confianza de que nuestro cuerpo está perfectamente equipado “de serie” con un complejo sistema hormonal que lo hará posible. La ayuda emocional nos la aportará nuestro entorno familiar y el grupo de apoyo a la lactancia que tengamos más cerca.

A la vez que aprendemos a cuidar a nuestra criatura, creamos lazos con otras mujeres y aprendemos a cuidarnos a nosotras mismas. Y sin un gramo más de esfuerzo, cuidamos de nuestro planeta. 


Isabel Gutiérrez

martes, 24 de mayo de 2016

CANASTILLA Y AJUAR... ¿QUÉ NECESITA REALMENTE TU BEBÉ?






El síndrome del nido existe, o eso parece, pues muchas futuras madres relatan esa urgencia que les asalta, sobre todo al final de la gestación, por completar los preparativos de la habitación que destinan a sus bebés, o la bolsa con los productos que necesitarán llevarse al hospital.

Yo no tengo registros mentales de haber atravesado esa fase, o al menos no de manera muy definida, pero sí recuerdo con cierto estrés las dudas a la hora de decantarnos por un modelo de carrito o una cuna de colecho.

En general, en las madres de mi alrededor, esas tareas generaban una intensa sensación de disfrute. Es cierto que la imaginación vuela cuando estás embarazada, y sostener en las manos un jersey diminuto que te permite visualizar en tu cabeza el pequeño cuerpecito que se ajustará a él provoca unas oleadas de cosquillas en la tripa que me sacudieron hasta a mí. Lo confieso.

Pero luego aterrizas de golpe en la realidad, y el bebé que acaba de nacer reacciona a esa cuna carísima como si tuviera los pinchos de una cama de fakir (da igual cuán pegada esté a la cama de matrimonio, esta última le resulta preferible); o llora con la vehemencia de un gato escaldado cuando pretendes sacarlo a pasear en ese capazo virguero con multitud de accesorios y posiciones (y acabas anudándotelo con un fular al cuerpo como única manera de sobrevivir). Los chupetes que guardabas por si acaso, aunque tenías claro que no querías utilizar (al menos el primer mes, para no interferir en la lactancia), pero que acabaste probando por pura desesperación, los escupe como si los hubieras mojado en lejía. Ese conjunto tan mono que compraste para vestir el grupo 0+ lo desechas completamente tras leer que el famoso "huevo" no debe utilizarse para pasear al bebé más de una hora por riesgo de asfixia, sino exclusivamente como silla de seguridad para el coche, en cuyo caso debe utilizarse sin fundas ni edredones para preservar sus cualidades ignífugas. Todas las cremas, geles y champús súper naturales que habías elegido le irritan o resecan la piel al bebé. La ropita, ésa tan cara que te han regalado, con petos-ranita y camisas con multitud de botoncitos, te resulta tan incómoda de poner y quitar (al ritmo de cacas y pises que lleva la criatura te pasas el día abrochando y desabrochando) que acabas vistiéndole todos los días a base de pijamas o polainas de algodón. Los vestiditos de lazos se quedan sin estrenar en el cajón. La habitación del bebé, con sus colores cuidadosamente elegidos y su cenefa de animalitos, se convierte en ese lugar donde acumular trastos, porque ha quedado claro que tu bebé no piensa separarse de ti ni en pintura, probablemente ni mientras necesitas ducharte o alimentarte, mucho menos para dormir sus siestas o simplemente estarse quieto.

Moraleja: tu futuro bebé va a necesitar (necesitar realmente, necesitar de verdad) muy pocas cosas, desde luego muchas menos de las que te van a intentar vender. Y las que necesite, probablemente las descubrirás después de su nacimiento, cuando os vayáis conociendo y descubras qué le va bien y qué no.

Sin embargo, al menos si consideras la opción de dar el pecho, hay una cosa que puedes preparar que sí te servirá. Con seguridad. Es muy sencilla, no compromete a nada y solo tienes que hacer una pequeña inversión de tiempo, pero pocas mamás piensan en ello: prepara tu lactancia. Acude a una reunión de La Buena Leche, o de tu grupo de lactancia más próximo, mientras estás embarazada. Escucha las experiencias de otras madres. Consulta tus miedos y tus dudas. Infórmate. Conócenos, pasa una tarde agradable con nosotras y nuestros peques, ponnos cara para que no te cueste llamarnos si te encuentras con algún problema en los inicios de tu lactancia.

Seguro que te costará menos esfuerzo que elegir un carrito, y te lo pasarás mucho mejor.


Minerva López


martes, 17 de mayo de 2016

"LOBA" LLEGA A LOS CINES DE SANTANDER


Cuando desde Loba Film nos anunciaron que el documental Loba sería proyectado en Santander y nos pidieron colaboración en la difusión y amadrinamiento de la proyección, no lo dudamos ni un momento. Junto con El parto es nuestro y Ojana, decidimos sumarnos y apoyar esta acción de visibilización y normalización de uno de los momentos más importantes en la vida de una mujer, el parto.

El parto no está asimilado por nuestra sociedad a la vida sexual de la mujer, sigue siendo un gran tabú. Y, sin embargo, forma parte de esa faceta de nuestras vidas, y no sólo eso, sino que implica un antes y un después en la vida de todas nosotras.

Es imposible terminar de ver Loba sin estremecerse. Todos los testimonios que se relatan en el film, son tratados de una manera delicada y respetuosa. Sosteniendo el dolor en muchos casos de las mujeres que relatan sus experiencias, sus vivencias, su dolor. Porque hay heridas de dejan huella. Y el paso del tiempo, cura la huella física, pero no la emocional.

En Loba podemos escuchar el grito ahogado de esas mujeres que quieren hacer entender al mundo que su experiencia marcó un antes y un después. Que su experiencia importa, y que no sólo implica la llegada de sus hijos. Es mucho más. Es la expectativa rota por las intervenciones normalizadas del personal sanitario y de esta sociedad que ha asimilado el parto como un acto quirúrgico. Es el sueño desvanecido de aquellas mujeres a las que no dejaron escribir su historia sin justificación alguna, porque, al parecer, algo iba mal. Es el ritual más sagrado llevado a la ciencia. Loba es el testimonio en primera persona de mujeres que mantienen el recuerdo de un parto, no siempre, pero en ocasiones, robado.

En Loba se hace visible la diferencia evidente que existe y el contraste entre culturas. Cómo en función del lugar del mundo donde se de tu realidad y la persona con la que topes en el camino, marcará en gran medida cada experiencia. Pero como en todo, siempre hay luz tras las sombras y también se muestra la cara "B" de todo esto, y a través de Loba lo que se pretende es dar luz a esa realidad. Exponerla, visibilizarla. Hacernos conscientes de la importancia que tiene en nuestras vidas, seas hombre o seas mujer.

La cara y la cruz, dos realidades contrapuestas que una vez hayas visto la película te harán reflexionar. Porque quizá ahora tengas la opción de elegir, de decidir, de gritar, de exigir y, por qué no, de perdonarte. De perdonarte aquella experiencia que un día sentiste que te arrebataron, que te hizo sentir mal, que hoy aún duele, pero que te ha reportado un profundo aprendizaje aunque quizá aún no seas consciente de ello.

La cara y la cruz de los profesionales. Porque también los hay sensibles a este acto tan puro como es el nacimiento. Un acto sagrado que si te entregas a él, te hará aullar como una loba.

Tras el visionado de la película pudimos disfrutar de un agradable coloquio en el que intercambiamos impresiones sobre la situación actual del parto en España. Compartimos algunas de las sensaciones que el documental despertó en nosotras y todo ello con la compañía de Catherine y un grupo de mujeres que se acercaron hasta los cines para disfrutar de la proyección.


Veronica Saseta