A causa de la Covid 19 los Encuentros de madres de LBL se harán on line. Permanece atenta a nuestras redes

martes, 14 de febrero de 2017

CHARLA SOBRE LACTANCIA MATERNA EN LA GUARDERÍA "EL PRINCIPITO" DE SANTANDER

El pasado viernes 10 de febrero celebramos una charla abierta al público, en la Guardería el Principito de Santander .

Por allí pasaron varias mamás con sus bebés, otras futuras mamás a la espera de la llegada de un nuevo miembro (o dos) a la familia y alguna pareja con ganas de apoyar y conocer más acerca del mundo de la lactancia materna.

Tratamos varios temas que pensamos podrían ser de interés: preparar la lactancia desde el embarazo, incorporación al trabajo, manejo del sacaleches, mantenimiento y conservación de la leche materna, alimentación complementaria y el papel de los grupos de apoyo.






Quisimos abarcar el máximo contenido posible sin agobiar al personal, y creo que lo logramos. Alguna cosa quedó en el tintero en la que nos hubiera gustado profundizar más, pero no hubo tiempo. Fueron dos horas intensas en las que no solo las ponentes tuvieron protagonismo, sino que también las personas asistentes fueron parte activa de la tertulia.




Nos gustaría agradecer en primer lugar que desde la Guardería el Principito nos propusieran hacer una charla como esta. Amablemente nos cedieron su local y atendieron todas las necesidades para que todo se diera de la mejor manera posible.

Nos gustaría dar las gracias también a todas las personas que se acercaron y participaron con sus consultas y anécdotas. Resultó grato ver el interés que generó la charla y la buena disponibilidad de las personas asistentes .

Por último, no por ello menos importante, agradecer a las voluntarias de la Asociación que prepararon los contenidos e hicieron llegar el mensaje a las participantes del evento.

Esperemos que esta charla pueda llegar a más gente.






¿Por qué en una escuela infantil?

• Pensamos que es un sector muy cercano a futuras mamás, que seguramente llegado el momento se encontrarán con un montón de dudas por resolver. El embarazo es sin duda un buen momento para informarse sobre lactancia materna, ya que nos ayudará a anticiparnos y a saber de pequeños truquillos que nos ayudarán a instaurar la lactancia sin problemas.

• Posteriormente nos tocará incorporarnos tras la baja maternal a nuestro puesto de trabajo. Este también es un momento que suele generar mucha incertidumbre: organizar horarios, dejar al bebé en manos desconocidos, proveer a estas personas del alimento para nuestros bebés, ¿cómo, cuándo, cuánto extraerme? En esta charla hemos querido trasladar tranquilidad a las madres y darles una serie de sencillas pautas para abordar esta situación de adaptación tan complicada a nivel emocional para la diada.

• Y por último porque las personas que acompañarán más de cerca a esas mamás y a esos bebés en este estrepitoso cambio será el propio personal de las escuelas infantiles. Personas clave en esta nueva adaptación y que creemos es necesario se familiarice con el tratamiento de la lactancia y conservación y manejo de la leche materna.

miércoles, 1 de febrero de 2017

   Hemos acabado el mes de enero con la asamblea ordinaria anual, que cuenta con una animada participación y en la que echamos una mirada a todo lo que hemos hecho durante el año anterior, a la vez que planteamos nuevos objetivos de trabajo para el año en curso.

   Tras la misma, celebramos nuestra comida anual de hermandad, que nos permite dedicar un rato a compartir nuestras vicisitudes personales y ver a aquellas con las que compartimos tareas hace tiempo.

   Enfrentamos el año en curso con ánimos y energías renovados porque la unión y el contacto entre nosotras nos hace coger fuerzas y aumenta nuestras endorfinas, esas hormonas de la felicidad.

   Este año se producirán nuevos nacimientos: varias de las socias del grupo de trabajo serán madres de nuevo. Pero también habrá nuevos nacimientos fuera del seno de la asociación, lo que probablemente acerque a nuevas madres a compartir con nosotras. Invitamos a todas ellas, así como a las mamás que ya pasaron su etapa de lactancia, a que participéis de nuestros encuentros de madres para reforzar y renovar esta cadena de acompañamiento y que podamos dar mejor cobertura a esta amplia red de apoyo que vamos tejiendo entre todas.

miércoles, 25 de enero de 2017

Asamblea anual y comida. Te esperamos.

 Queridas amigas y socias.

   Como todos los años, celebramos nuestra asamblea anual en a finales de enero. Estáis todas invitadas y será un placer que participéis con vuestras ideas y sugerencias. Justo después, disfrutaremos de nuestra comida de hermandad. Podéis venir a una o a ambas cosas.

   Será el sábado 28. De 11:00 a 13:00 la asamblea y la comida a las 14:00. Nos reuniremos de nuevo en el hotel Santemar, c/ Joaquín Costa nº 28 (El Sardinero), en Santander.

   Podéis hacer vuestra reserva con Blanca en el teléfono 680-74 73 05, o escribiendo a labuenalecheasociacion@gmail.com. 

   ORDEN DEL DÍA
  1. Lectura, si procede, del acta anterior y aprobación de la misma.
  2. Memoria del 2016
  3. Balance de cuentas de 2016 y aprobación
  4. Posibles cambios en la Junta Directiva
  5. Sugerencias de proyectos para 2017
  6. Fecha para la asamblea anual de 2018 y comida posterior.
  7. Ruegos y preguntas
   COMIDA ANUAL
   23 € IVA incluido
  • Primer plato, cuatro opciones
  • Segundo plato, cuatro opciones
  • Postre
  • Agua, vino y café incluido
   Esperamos este reencuentro con la ilusión de siempre para disfrutar y compartir como en anteriores ocasiones. Os animamos a venir a TODAS: tanto a las asiduas, como a las que os incorporáis ahora, como a las que hace tiempo que no vemos.

   La asociación nos da fuerza de grupo, por eso es importante que aportéis vuestra presencia, vuestra energía, vuestra impronta.

   OS ESPERAMOS.

miércoles, 11 de enero de 2017

Lactancia Materna: clave para el desarrollo sostenible


Cuando nos planteamos si amamantar o no, generalmente no pensamos en la influencia que nuestra decisión tiene sobre el medio ambiente. La lactancia materna, al margen de los beneficios que tiene para la madre y la criatura, es una práctica limpia para la naturaleza y deja intactos los recursos para las generaciones futuras.

Las expresiones de amor y altruismo no se miden económicamente, por eso la leche materna no se contabiliza en la producción nacional de alimentos. Si así fuera, su valor sería más percibido y la sociedad tendría mayor conciencia del aporte que las mujeres hacen a la economía nacional y doméstica.

Para que las madres puedan amamantar de la mejor manera, la sociedad tiene que implicarse más para proteger el vulnerable periodo de crianza, tanto como para el cuidado del planeta.

Ésta ha sido la inspiración de este año para elaborar nuestro calendario. En él queremos presentar la lactancia materna como una parte más de la naturaleza. El entorno de la mujer que amamanta necesita ser cuidado como un delicado ecosistema, por lo que es fundamental el papel de la pareja también.

Pretendemos que estas preciosas fotos de Luna L. Gutiérrez sirvan para acercar y normalizar la imagen de la mujer que amamanta. Agradecemos enormemente a todas las madres su colaboración, así como a las demás personas y entidades que lo han hecho posible.

Asociación La Buena Leche


martes, 6 de diciembre de 2016

LA SOLEDAD DE LAS MADRES



   Escribo desde el puerperio de mi segunda maternidad, invadida por las hormonas, por la reciente herida de un parto que no fue lo que esperábamos, por el cansancio del trasnoche atendiendo a mi bebé y, al mismo tiempo rebosante de amor y felicidad, y de una extraña tristeza. Es un sentimiento de vacío, como de un hueco que espera ser ocupado por algo que no acaba de llegar. 

   Miro a mi alrededor y la casa me parece una leonera. Hay una lavadora por tender, platos en el fregadero, algunos restos de la cena de anoche que dejamos sin recoger en la urgencia de irnos a la cama derrotados por los quehaceres diarios suplicando para que las niñas no tardaran mucho en dormirse. Sobre todo porque Hermana Mayor madruga para ir al colegio y le cuesta lo suyo arrancar por las mañanas.

   Cuando suena el despertador a las 7.45 papá ya se ha levantado y empieza a preparar los desayunos y vestirse para ir al trabajo. Las chicas nos desperezamos, y Hermana Mayor se va levantando a desayunar mientras Hermana Pequeña toma su ración de teta mañanera. La primera hora de la mañana se llena de pasos, de idas y venidas, de vasos de leche, colonia, y cepillos de dientes. Cuando Papá y Hermana Mayor salen por la puerta, tras el portazo se oye un silencio sepulcral y comienza mi día en soledad. 

   En esta ocasión, esta sensación agridulce del posparto no me coge desprevenida: las molestias del desgarro en el periné, la congestión de leche en los pechos, el cansancio acumulado, el día a día sin horarios con tu bebé en brazos, tratando de poner algo de orden en la casa si el recién nacido nos da una tregua y tratando de comer algo de vez en cuando, casi siempre frío y a deshoras. El silencio y la soledad.

   He de  decir que  en este puerperio he superado mi umbral de tolerancia a la frustración. Miro las pelusas de la casa con indiferencia, me importa menos esperar a la noche para darme una ducha, llevo mejor eso  de comer algo rápido de pie en la cocina y la Soledad, así con mayúsculas, duele menos. Mientras buceo en ella, me hundo a ratos,  y salgo a flote, me da por pensar en esta gran paradoja con la que convivimos en esta era, en la que las madres de hoy en día maternamos en urbes donde la densidad de población casi llega al hacinamiento, encontrándonos al mismo tiempo tan aisladas, sin apoyos, sin sostén. Sin tribu. Y tienes una familia grande, y buenos amigos, y vives en un edificio y en un barrio lleno de vecinos, pero nos han enseñado que la maternidad se ejerce sola, porque tú decidiste tener a ese hijo, así que te toca apechugar. Y lo harás. Pero sobrevivirás a ello, probablemente con poca ayuda o ninguna y bajo el ojo vigilante y el juicio despiadado de toda una sociedad que te observa expectante a ver cuánto tardas en cagarla.

   Seguramente muchos considerarán que en las próximas 16 semanas de permiso de maternidad estarás de vacaciones, y tendrás tiempo de sobra para ocuparte de todo, porque eso es lo que deben hacer  las madres mientras crían y educan a sus hijos: tener la casa como una patena, la ropa limpia y planchada, la nevera llena de comida saludable y platos perfectos y elaborados presentados en la mesa con puntualidad británica. Cuando agotes ese tiempo, tendrás que volver a tu trabajo con un sacaleches debajo del brazo y el corazón roto al verte en la encrucijada de dejar a tu bebé, tan necesitado de tu contacto y de tu cuerpo, en una guardería  al cuidado de unos  desconocidos  a cambio de un generoso pedazo de tu sueldo.  Además, habrás tenido que recuperar tu figura previa al embarazo, llevar la raya del ojo muy bien puesta, doble capa de anti-ojeras e ir vestida elegante pero informal.  Con un look que al mismo tiempo te permita sacar la teta con agilidad para calmar el llanto de tu bebé en el supermercado, en la cola del banco, al pie de los columpios en el parque o en cualquier lugar de características inverosímiles.  

   Estoy aprendiendo nuevas habilidades, eso sí: a leer cuentos y a pintar con Hermana Mayor con un brazo, mientras sostengo y doy de mamar a Hermana Pequeña con el otro, a hacer tortillas francesas en 30 segundos, a tender la ropa mientras porteo a mi bebé en un fular… A sacar energía de donde parecía que no quedaba.  A respirar hondo y reconocer que no trago más con esta cultura de la buena madre que ejerce en solitario, y que el disfraz de superwoman ni me pega, ni me entra, ni me lo quiero poner. 

   Yo prefiero seguir buscando el paraguas, el calor y el sostén de la red mullida de una tribu. De una sociedad que reconozca, dignifique, y enaltezca el valor tan incalculable de la labor de los cuidados.


Laura Torre

lunes, 14 de noviembre de 2016

VIERNES 2 DE DICIEMBRE: CHARLA-COLOQUIO EN EL HOSPITAL DE LAREDO

En homenaje a la Semana Mundial de Lactancia Materna celebrada en más de 120 países la primera semana de agosto y en España la primera semana de octubre, el Hospital de Laredo en colaboración con la Asociación La Buena Leche organiza el viernes 2 de diciembre a las 16:30 horas una charla-coloquio entre monitoras de lactancia, madres, padres y personal sanitario del Servicio de Pediatría del hospital, sobre temas relacionados con lactancia, crianza, alimentación infantil y mucho más.

¡Os animamos a participar numeros@s, ya que cuanta más gente aporte su experiencia, más aprendemos tod@s!


sábado, 5 de noviembre de 2016

MAMAR SIN BARRERAS



Un día, una mañana… un impacto…

    No creía posible que mi propia hija mayor, de casi 5 años, fuese capaz de asombrarme tanto… Si me acuerdo bien, fue un sábado. Me levanté prontito para poder asistir a una charla sobre el parto respetado. Cuando llegué, como siempre, mis peques se pusieron a jugar hasta que empezó la charla.

    Vieron que mamá se había sentado a escuchar y corrieron para amontonarse encima de mí. Hasta aquí todo iba como siempre… la peque se puso a mamar, la mayor jugueteaba por ahí y yo intentaba captar lo máximo posible de la valiosa información. 

   Y entonces fue el momento de mi impacto personal e íntimo (aquí es el lugar donde debo concretar que mi hija mayor mamó solo un mes y medio y no tiene ningún recuerdo de aquellos pocos días). A mi lado había otra mamá que, igual que yo, quería escuchar y que a la vez estaba dando el pecho a su hija de 18 meses. En aquel momento vino su hija mediana de 4 años y medio que también quería „la teti“. La mamá manejaba el tándem estupendamente. Fue entonces cuando me fijé en mi niña mayor… Me estaba mirando, y en sus ojos vi mucha curiosidad y que no se atrevía a decir lo que tenía en la mente… Se acercó y dijo: "Mami, ¿puedo yo también tomar de tu tetita?" 1 segundo… 2 segundos… 3 segundos… 4… No supe cómo reaccionar… En mi corazón se juntaron sorpresa, ilusión, recuerdos… De repente volví 5 años atrás y me veía con ella en brazos, mirándola cómo mamaba… 5 segundos, 6 segundos…

    Cuando ya fui capaz de coger aire y abrir la boca, le dije que si ella de verdad quería probar de la leche de mamá, le daría encantada. Con inseguridad se sentó enfrente de mí y me miraba con sus ojos bien abiertos. Le explique cómo tenía que abrir la boquita y se puso a mamar… Fue como si tomara el pecho por primera vez en su vida… En realidad fue bastante doloroso porque ella nunca aprendió a mamar correctamente: la razón por la que de bebé tomó el pecho tan poco tiempo. Me dolía, pero no quería pararla, no quería que se sintiese mal por hacer daño a mamá… Bueno… al menos unos instantes. Después la tuve que quitar porque el dolor se volvió muy fuerte. Soltó la teta y me miró. Fue un momento un poco cómico, porque ninguna de las dos sabía muy bien cómo reaccionar… Vi la sonrisa en su cara y ¡me alegré mucho! Le pregunté que si le había gustado el sabor de la leche de mamá y me dijo que no era como su leche de vasito, pero que era dulce y que sí, le había gustado. Le pregunté por si quería intentarlo de nuevo, pero me dijo que quizás en otro momento. 

   Empecé a pensar… ¿Qué le ha provocado esta necesidad? Si no ha estado mamando mucho tiempo… ¿Será porque ha visto a la otra nena y simplemente le ha surgido la curiosidad de cómo es? ¿O será a un nivel muchísimo más profundo…? ¿En algún lugar en su cerebro se ha quedado este "vacío" al no poder a amamantarse y sufrir un destete  cuando  solo tenía 2 meses? ¿Será otro tipo de necesidad? ¿…de sentirse amada? Pensará: „Como siempre mamá esta con mi hermana pequeña en la teta, puede que la quiera más que a mí…“ Fueron solo unos instantes, y cuántas preguntas han provocado. Cuánto me gustaría saber que ocurría en esta pequeña cabecita. Hasta el día de hoy no ha vuelto a pedirme más teta… creo que aquel día supo que me hacía daño y por eso no se lanza de nuevo, aunque en el fondo sí le gustaría probar de nuevo…


  Esta experiencia me marcó y cambió mi punto de vista sobre la frase "Solo los bebés necesitan tetita". Hoy en día la sociedad es demasiado cruel y cerrada en los marcos de los tabús. Si solo fuera posible que nadie te mirase raro por intentar consolar a tu hijo (que ya no es un bebé) dándole la teta… y si solo fuera posible que el mundo abriese más su mente y viese que la teta es mucho más que una forma de alimentar… Sí, sabemos que es mucho más que eso… para los bebés es casi todo lo que existe en su mundo, pero ¿y qué hay de los niños y niñas mayorcitos? ¿Solo porque ya no son pequeños deben perderse la oportunidad de conectar con su madre, de sentir ese apoyo emocional? ¿Quién dice que es suficiente consolar a tu hijo solo con un abrazo? ¡Qué injusto me parece! Si solo fuese posible amamantar sin barreras…

Victoria Mitova

viernes, 23 de septiembre de 2016

XIII JORNADAS DE LA BUENA LECHE - SEMANA MUNDIAL DE LA LACTANCIA MATERNA

La Buena Leche se suma una vez más a la Semana Mundial de la Lactancia Materna, en sus XIII Jornadas.
La SMLM se celebra en España la primera semana de octubre, este año bajo el lema  "Lactancia Materna, clave para el desarrollo sostenible".
Las actividades que hemos organizado tendrán lugar del 2 al 9 de octubre 2016 en diferentes puntos de Cantabria.
Os invitamos a consultar el programa y por supuesto, a participar ellas.
¡Estáis todos y todas invitadas! ¡Os esperamos!


jueves, 1 de septiembre de 2016

Buen "recomienzo"

   El verano ha sido movidito. Todas hemos salido más a la playa, el monte, la piscina, al pueblo... o nos hemos alejado unos días a otro entorno. Nos hemos olvidado de los horarios en la medida que hemos podido y hemos cargado pilas.
   Ahora en septiembre volvemos a ajustar nuestras actividades aunque todavía nos quedan unas cuantas salidas: las playas están más tranquilas sin los turistas aunque llegan las mareas vivas, y en un par de semanas la berrea comenzará en el monte...
   Os damos la bienvenida de nuevo a los 5 encuentros que hacemos al mes. Seguro que alguno te queda cerca:

  • lunes 5 en Solares
  • miércoles 7 en Castro Urdiales
  • martes 13 en Tanos
  • martes 20 en Santander
  • viernes 30 en Puente San Miguel

   No dejes de venir con tu bebé y acompañada de quien quieras: pareja, madre, hermana, amiga... Podremos charlar sin prisas de todo lo que plantees y podrás conocer a otras madres que están viviendo circunstancias parecidas y que te comprenderán totalmente. 

domingo, 31 de julio de 2016

Error en la cuadrícula del calendario y Encuentros al aire libre

Calendario.
Queremos informaros de que la impresión del calendario de LBL tiene un error en la cuadrícula del mes de agosto: no cuadran bien los días de la semana con los del mes ya que han puesto el día 1 en martes en lugar de en lunes. Sentimos las molestias que pueda causar. Estáis a tiempo de corregirlo...

Encuentros al aire libre.
El pasado mes de julio celebramos el Encuentro de Solares en el parque junto al Centro Cívico por estar cerrado éste. Hay un tejadillo donde nos pusimos y llevamos unas cuantas sillas plegables. Estuvimos estupendamente, con los hermanitos mayores jugando alrededor en los columpios. Así que este mes repetimos: el lunes 1 a las 17,30h.
En caso de lluvia creemos que estaremos bien resguardados pero si es necesario, podemos ponernos en el porche de la entrada del Centro Cívico, que es bastante grande.
Si alguna mamá venís acompañada por vuestra pareja o cualquier otra persona y disponéis de alguna silla de camping, podéis traerla porque nunca sabemos cuánta gente va a venir y si serán suficientes las que llevamos. Las mamás que venís solas con vuestro bebé no os preocupéis de nada más que de venir vosotras.
El miércoles día 3 a las 18h tenemos también Encuentro en Castro Urdiales, en el parque junto al polideportivo de la playa. Llevaremos igualmente sillas, y si llueve también llevaremos un porche de camping. Os decimos lo mismo en cuanto a las sillas, si tenéis alguna plegable y venís con alguien que os ayude, quizás pueda hacer falta. 

lunes, 27 de junio de 2016

DECLARACIÓN OFICIOSA DE UN GRUPO DE LACTANCIA



Desde La Buena Leche nos sentimos orgullosas de dedicar nuestro tiempo a una causa que nos mueve y nos une: fomentar la lactancia materna y ayudar a otras madres a iniciar y mantener sus lactancias, si así es su deseo.

Esa es la clave: si lo desean. 

Porque jamás emitiremos juicios o censuraremos a las mujeres que deciden no dar el pecho, por la razón que sea, o que no se sienten con fuerzas de seguir luchando contra las dificultades que les surgen a la hora de amamantar a sus bebés. Abrimos puertas, no las cerramos. Ayudamos, no imponemos. Queremos tender puentes entre familias, no incrementar el ruido y la confusión del puerperio, ni enfrentar a las personas según la opción que hayan elegido para sus bebés, o a la que se hayan visto abocadas.

La bienvenida a las reuniones de La Buena Leche es cálida. Vengas para resolver una duda puntual o vengas para quedarte entre nosotras, compartiendo crianza (como invita este blog), te recibiremos con la mirada cómplice de quienes comprenden lo que implica la locura de lanzarse a traer vida a este mundo. Nuestra visión es horizontal, de tú a tú. No esperes que te digamos lo que tienes que hacer, sino un intercambio de experiencias y de saberes de madre a madre. De madres que han tenido vivencias muy diversas alrededor de la lactancia, algunas de las cuales, además, han invertido desinteresadamente su tiempo en formarse para asesorar en este tema que tan apasionante nos parece.

Trae a tu prole, grandes o pequeños. Los niños y niñas son bienvenidos. Trataremos de ofrecerles un entorno cómodo en el que puedan jugar mientras transcurre la reunión. No faltarán brazos para tomar a tu bebé si lo que necesitas es descansar los tuyos. Tratamos de volver a la esencia de criar juntas, de crear lazos entre familias que a veces se ven obligadas a crecer y aprender demasiado solas en su entorno cercano.

No te olvides la sonrisa en casa, pero si lo que necesitas es traer tus lágrimas también las recibiremos, y trataremos de confortarte lo mejor que sepamos. Sabemos lo duro que es no dormir, escuchar llantos sin saber cómo remediarlos, nadar en el mar de dudas de las primeras semanas. No, no eres rara. No, no estás sola. Solamente el hecho de compartirlo es muy probable que te haga sentirte mejor.

Puedes visitarnos estando embarazada, planeando estarlo, con tu bebé en brazos, acompañada por tu pareja o no… Nuestras reuniones semanales se completan con algunas actividades lúdico-festivas que vamos intercalando a lo largo del año. ¿Te animas a formar parte de nuestra pequeña gran tribu?




lunes, 20 de junio de 2016

UN PICNIC "SUI GÉNERIS"


Este año también he conseguido organizarme para asistir a la cita anual veraniega de nuestra asociación, el tan esperado picnic: prado, mantas y toallas en el suelo, sillas de playa, comida rica, niños corriendo, juegos, música, amigos, buen ambiente. "¡Qué ganas!", iba yo pensando conforme se acercaba la fecha.

A pesar de la previsión meteorológica, que daba lluvia y más lluvia y más lluvia, tenía la confianza de que todo iba a salir bien. Y no por el tiempo. Después de unos cuantos años viviendo en estas tierras ya no me dejo estropear la agenda por los cambios de humor de nuestro señor el tiempo cántabro. He aprendido que siempre hay que tener un plan B.

Y el plan B lo teníamos: unas instalaciones cubiertas y acogedoras para pasar el día juntos a pesar de la lluvia.

Teníamos miedo de que no fuera a ir mucha gente, porque es verdad, da pereza salir con niños y todo el berenjenal cuando parece que haya llegado el apocalipsis y en la carretera te cuesta ver el coche que tienes delante.

A pesar de todo, los que quisieron estar hicieron cuadrar sus planes para asistir y ahí estuvieron, tirándose la mañana cocinando y llevando consigo media casa para que todo saliera bien.

Y, tal y como me imaginaba, el picnic sui géneris no defraudó.

Faltaron el prado, las mantas y las toallas en el suelo, las sillas de playa y quizás habría venido bien algo de música. Pero todo lo demás estuvo ahí: al entrar en la sala del centro cívico de Maoño, donde celebramos el evento, me vi rodeada de abrazos y besos, de interés por saber cómo me encontraba, de cariño hacia mis hijos, de manos ofreciéndose para ayudarme a gestionar bolsas, comida, niños, juguetes, paraguas, de platos con comida de la más variada y rica, de sonrisas y risas, de caras conocidas y nuevas, de niños sonrientes y juguetones, de simpáticos perros, de historias de vida, de madres, padres, bebé y niños más o menos pequeños. Resumiendo: me vi rodeada de calor humano, de familia.

Fuera de la estructura pautada y de los horarios estrictos y limitados de nuestros encuentros mensuales, este día deja espacio a la relación, permite acercarse y conocerse más a fondo, crear y estrechar lazos entre madres, padres, familias, niños.

La razón por la que cada año intento planear mi agenda y dejar hueco para este picnic es precisamente el calor humano que sé que voy a encontrar, la experiencia de sentirme parte de una tribu a la que pertenecer, aportar y de la cual recibir.

Marta Parisi

lunes, 13 de junio de 2016

PICNIC DE VERANO, SÁBADO 18 DE JUNIO


¡¡Y POR FIN LLEGÓ!! ¡¡YA HUELE A VERANITO!!



Como todos los años la Asociación La Buena Leche organiza su picnic de verano, para juntarnos en un contexto lúdico y de ocio, donde las familias tienen la oportunidad de compartir un día especial, conocerse más a fondo y crear lazos de amistad y compañerismo. ¡¡Nos encanta!!

Como de costumbre, llevaremos comida para compartir, sillas, mantas, juegos, instrumentos musicales y todo lo que pueda contribuir al disfrute de tod@s.

¿CUÁNDO?

SÁBADO, 18 de junio a partir de las 13:00 horas.

¿DÓNDE? 

En la Campa del Centro Cívico de Maoño, que además de columpios, prado, bolera y baños, cuenta con instalaciones que podemos utilizar en caso de lluvia.

¿CÓMO LLEGAR?

Si se viene desde la autovía Santander-Torrelavega, tomar la salida Bezana-Mompía-Liencres, con dirección a Maoño. Una vez subida la cuesta, coger el desvío a la izquierda en dirección Maoño, junto al mesón El Peñón. Continuar hasta bajar al valle y veremos el parque, bolera y centro cultural justo abajo a la derecha.

¡¡OS ESPERAMOS!!

domingo, 5 de junio de 2016

LECHE DE "KILÓMETRO CERO"




        A veces sólo nos damos cuenta de lo que tenemos cuando lo perdemos. Ésta es una frase que se ha hecho tópica, pero no por ello sabemos siempre evitar esa situación. Por lo visto, nos acostumbramos tanto a lo que tenemos cerca que a menudo dejamos de valorarlo. Nos parece que nunca nos va a faltar. A veces hasta nos sobra, de tanto verle los defectos. Somos una sociedad quejosa, que aprendemos rápidamente a ver lo incómodo, las pegas, las dificultades, y en cambio se nos nubla la vista para las humildes ventajas que disfrutamos. Lo malo es que cuando perdemos algo, luego cuesta mucho recuperarlo. Qué difícil es volver a aprender a caminar o a hablar después de un accidente… qué difícil recuperar lo destruido tras una guerra… qué fácil olvidar cómo se hace algo a mano porque ahora se hace de forma industrial…

Este no valorar lo que tenemos como si siempre fuera a estar ahí, sin cambios, nos ha ocurrido con el medio ambiente, que sólo desde hace unos pocos años nos hemos dado cuenta de que podemos perderlo si no lo cuidamos. Tanto es así que, como a casi todo lo frágil, se le ha dedicado un día al año para llamar la atención sobre el tema y concienciar a la población sobre el mismo. Y, como en tantas otras ocasiones, ese día suele pasar desapercibido entre los múltiples quehaceres cotidianos, perdido entre los problemas gravemente urgentes.

Otra falta de valoración debida al progreso ha sido la de la cultura del amamantamiento. De tan normal que era la hemos abandonado alegremente y en pocas décadas hemos olvidado cosas esenciales. Lo que para nuestras bisabuelas o tatarabuelas era algo necesariamente incuestionable y relativamente fácil, para las mujeres actuales está lleno de obstáculos que vamos salvando como podemos. Pensábamos que era algo puramente instintivo y que se daba solo, y hemos comprobado que además de una parte instintiva hay otra que es aprendida de mujer a mujer, viendo, observando, compartiendo, impregnándote por todos los poros de pequeños gestos y maneras de hacer, y algo en lo que no sólo interviene pasivamente nuestro cuerpo sino que nuestra mentalidad y emociones se ven afectadas. Debido a esa pérdida, ha sido necesario que en todas partes se hayan ido creando numerosos grupos de apoyo como el de La Buena Leche.

Lactancia materna y medio ambiente van unidos de la mano, ya que la naturaleza ha equipado a cada mujer, como mamífera que es, con ese modo de alimentar a su cría. Autoproducción, kilómetro cero, sin emisión de humos, sin stocks, sin intermediarios, sin contaminar, de bajo coste, de mínimos residuos y además orgánicos. Siempre a punto, lista para tomar. Cuando pensamos en dar el pecho o no a nuestro/o hijo/a, solemos tener en cuenta otros motivos, pero no solemos pensar que también tenemos una repercusión en el medio ambiente.

Hay un pequeño porcentaje de mujeres que no podrán disfrutar de esta opción por diversos motivos. Pero la mayoría podemos tener la confianza de que nuestro cuerpo está perfectamente equipado “de serie” con un complejo sistema hormonal que lo hará posible. La ayuda emocional nos la aportará nuestro entorno familiar y el grupo de apoyo a la lactancia que tengamos más cerca.

A la vez que aprendemos a cuidar a nuestra criatura, creamos lazos con otras mujeres y aprendemos a cuidarnos a nosotras mismas. Y sin un gramo más de esfuerzo, cuidamos de nuestro planeta. 


Isabel Gutiérrez

martes, 24 de mayo de 2016

CANASTILLA Y AJUAR... ¿QUÉ NECESITA REALMENTE TU BEBÉ?






El síndrome del nido existe, o eso parece, pues muchas futuras madres relatan esa urgencia que les asalta, sobre todo al final de la gestación, por completar los preparativos de la habitación que destinan a sus bebés, o la bolsa con los productos que necesitarán llevarse al hospital.

Yo no tengo registros mentales de haber atravesado esa fase, o al menos no de manera muy definida, pero sí recuerdo con cierto estrés las dudas a la hora de decantarnos por un modelo de carrito o una cuna de colecho.

En general, en las madres de mi alrededor, esas tareas generaban una intensa sensación de disfrute. Es cierto que la imaginación vuela cuando estás embarazada, y sostener en las manos un jersey diminuto que te permite visualizar en tu cabeza el pequeño cuerpecito que se ajustará a él provoca unas oleadas de cosquillas en la tripa que me sacudieron hasta a mí. Lo confieso.

Pero luego aterrizas de golpe en la realidad, y el bebé que acaba de nacer reacciona a esa cuna carísima como si tuviera los pinchos de una cama de fakir (da igual cuán pegada esté a la cama de matrimonio, esta última le resulta preferible); o llora con la vehemencia de un gato escaldado cuando pretendes sacarlo a pasear en ese capazo virguero con multitud de accesorios y posiciones (y acabas anudándotelo con un fular al cuerpo como única manera de sobrevivir). Los chupetes que guardabas por si acaso, aunque tenías claro que no querías utilizar (al menos el primer mes, para no interferir en la lactancia), pero que acabaste probando por pura desesperación, los escupe como si los hubieras mojado en lejía. Ese conjunto tan mono que compraste para vestir el grupo 0+ lo desechas completamente tras leer que el famoso "huevo" no debe utilizarse para pasear al bebé más de una hora por riesgo de asfixia, sino exclusivamente como silla de seguridad para el coche, en cuyo caso debe utilizarse sin fundas ni edredones para preservar sus cualidades ignífugas. Todas las cremas, geles y champús súper naturales que habías elegido le irritan o resecan la piel al bebé. La ropita, ésa tan cara que te han regalado, con petos-ranita y camisas con multitud de botoncitos, te resulta tan incómoda de poner y quitar (al ritmo de cacas y pises que lleva la criatura te pasas el día abrochando y desabrochando) que acabas vistiéndole todos los días a base de pijamas o polainas de algodón. Los vestiditos de lazos se quedan sin estrenar en el cajón. La habitación del bebé, con sus colores cuidadosamente elegidos y su cenefa de animalitos, se convierte en ese lugar donde acumular trastos, porque ha quedado claro que tu bebé no piensa separarse de ti ni en pintura, probablemente ni mientras necesitas ducharte o alimentarte, mucho menos para dormir sus siestas o simplemente estarse quieto.

Moraleja: tu futuro bebé va a necesitar (necesitar realmente, necesitar de verdad) muy pocas cosas, desde luego muchas menos de las que te van a intentar vender. Y las que necesite, probablemente las descubrirás después de su nacimiento, cuando os vayáis conociendo y descubras qué le va bien y qué no.

Sin embargo, al menos si consideras la opción de dar el pecho, hay una cosa que puedes preparar que sí te servirá. Con seguridad. Es muy sencilla, no compromete a nada y solo tienes que hacer una pequeña inversión de tiempo, pero pocas mamás piensan en ello: prepara tu lactancia. Acude a una reunión de La Buena Leche, o de tu grupo de lactancia más próximo, mientras estás embarazada. Escucha las experiencias de otras madres. Consulta tus miedos y tus dudas. Infórmate. Conócenos, pasa una tarde agradable con nosotras y nuestros peques, ponnos cara para que no te cueste llamarnos si te encuentras con algún problema en los inicios de tu lactancia.

Seguro que te costará menos esfuerzo que elegir un carrito, y te lo pasarás mucho mejor.


Minerva López


martes, 17 de mayo de 2016

"LOBA" LLEGA A LOS CINES DE SANTANDER


Cuando desde Loba Film nos anunciaron que el documental Loba sería proyectado en Santander y nos pidieron colaboración en la difusión y amadrinamiento de la proyección, no lo dudamos ni un momento. Junto con El parto es nuestro y Ojana, decidimos sumarnos y apoyar esta acción de visibilización y normalización de uno de los momentos más importantes en la vida de una mujer, el parto.

El parto no está asimilado por nuestra sociedad a la vida sexual de la mujer, sigue siendo un gran tabú. Y, sin embargo, forma parte de esa faceta de nuestras vidas, y no sólo eso, sino que implica un antes y un después en la vida de todas nosotras.

Es imposible terminar de ver Loba sin estremecerse. Todos los testimonios que se relatan en el film, son tratados de una manera delicada y respetuosa. Sosteniendo el dolor en muchos casos de las mujeres que relatan sus experiencias, sus vivencias, su dolor. Porque hay heridas de dejan huella. Y el paso del tiempo, cura la huella física, pero no la emocional.

En Loba podemos escuchar el grito ahogado de esas mujeres que quieren hacer entender al mundo que su experiencia marcó un antes y un después. Que su experiencia importa, y que no sólo implica la llegada de sus hijos. Es mucho más. Es la expectativa rota por las intervenciones normalizadas del personal sanitario y de esta sociedad que ha asimilado el parto como un acto quirúrgico. Es el sueño desvanecido de aquellas mujeres a las que no dejaron escribir su historia sin justificación alguna, porque, al parecer, algo iba mal. Es el ritual más sagrado llevado a la ciencia. Loba es el testimonio en primera persona de mujeres que mantienen el recuerdo de un parto, no siempre, pero en ocasiones, robado.

En Loba se hace visible la diferencia evidente que existe y el contraste entre culturas. Cómo en función del lugar del mundo donde se de tu realidad y la persona con la que topes en el camino, marcará en gran medida cada experiencia. Pero como en todo, siempre hay luz tras las sombras y también se muestra la cara "B" de todo esto, y a través de Loba lo que se pretende es dar luz a esa realidad. Exponerla, visibilizarla. Hacernos conscientes de la importancia que tiene en nuestras vidas, seas hombre o seas mujer.

La cara y la cruz, dos realidades contrapuestas que una vez hayas visto la película te harán reflexionar. Porque quizá ahora tengas la opción de elegir, de decidir, de gritar, de exigir y, por qué no, de perdonarte. De perdonarte aquella experiencia que un día sentiste que te arrebataron, que te hizo sentir mal, que hoy aún duele, pero que te ha reportado un profundo aprendizaje aunque quizá aún no seas consciente de ello.

La cara y la cruz de los profesionales. Porque también los hay sensibles a este acto tan puro como es el nacimiento. Un acto sagrado que si te entregas a él, te hará aullar como una loba.

Tras el visionado de la película pudimos disfrutar de un agradable coloquio en el que intercambiamos impresiones sobre la situación actual del parto en España. Compartimos algunas de las sensaciones que el documental despertó en nosotras y todo ello con la compañía de Catherine y un grupo de mujeres que se acercaron hasta los cines para disfrutar de la proyección.


Veronica Saseta

viernes, 6 de mayo de 2016

TRABAJAR Y DISFRUTAR ¡NO ESTÁ REÑIDO!

Muchas personas que no estén dentro del mundo asociativo, pueden desconocer “qué se cuece” dentro de una Asociación. Cómo se trabaja, qué aporta, y no me refiero solamente de cara a lo que puede ofrecer a la sociedad, sino a lo que aporta a nivel personal a las personas que integran la misma. Por eso, hoy queremos contaros cómo vivimos en La buena leche nuestro día a día, cómo trabajamos algunos de los proyectos que llevamos a cabo, y cómo conjugamos el trabajo con el ocio. ¡Porque cuando estás a gusto, trabajas mejor!

Tenemos por delante un año lleno de proyectos que no solo se limitan a los cinco encuentros que a lo largo y ancho de toda Cantabria se celebran mes a mes. Esos proyectos requieren de una preparación, de sentarnos a pensar, de diseñar, de lanzar mil y una ideas, algunas más locas que otras, de darles forma,... Y en todas ellas hay mucho trabajo y mucha ilusión invertida. Creemos que hacerlo de una manera más lúdica en la que podamos compartir momentos de ocio, nos enriquece mucho a todos y a todas. Nos ayuda a cohesionarnos como grupo, ¡a pesar de que cada una somos de nuestra madre y de nuestro padre! Tenemos un objetivo común y toda esa diversidad enriquece nuestro trabajo.


El pasado mes de abril tocaba ponerse manos a la obra: El calendario anual, la semana mundial de la lactancia materna, y otras nuevas ideas que van surgiendo y que hay que ir dándoles forma. Y por eso nos acercamos hasta el Albergue de Ruiloba, que se encuentra en pleno corazón de Cantabria. (La verdad, es que teniendo en cuenta el entorno, lo que daban ganas era de salir corriendo a respirar aire fresco, en lugar de trabajar), pero fuimos formales...

Después de una larga jornada de trabajo, tocaba retomar fuerzas, ¡y vaya que sí lo hicimos! Compartimos todas las creaciones culinarias que cada persona había llevado y pasamos un buen rato entre charla y risas. Para nosotras, que estamos dispersas por toda la geografía cántabra, es un momento de reencuentro también, una oportunidad de materializar esos abrazos que nos enviamos vía email o Whatsapp. Porque el trabajo no se realiza solamente en estos foros de encuentro. Nuestra herramienta de comunicación principal es el correo electrónico. ¡A veces echa humo!


Los niños y las niñas disfrutaron de lo lindo. Porque, ¡sí, sí, claro! ¡Nos vamos todos en familia! ¡Aquí no sobra nadie! Mientras los mayores jugábamos a ser exploradores en la selva (sí, ¡las personas adultas también jugamos!), los peques hacían guerras de almohadas en las literas. Sí, realmente creemos que es una gran oportunidad también para los niños y las niñas. Se conocen, juegan, se divierten, se ríen,... ¡Da gusto verles disfrutar!


El domingo por la mañana, con las energías ya renovadas dimos un bonito paseo por el nuevo camino que lleva de la ermita del Remedio a Trasierra y disfrutamos de las increíbles vistas de la costa de Fonfría. Aunque el tiempo no nos acompañó demasiado, pudimos disfrutar de unas vistas increíbles, y es que aquí en Cantabria tenemos un patrimonio natural que no tiene precio, ¿no os parece?


Con las baterías casi al 100% afrontamos esta nueva etapa de trabajo con ganas. Con muchos nuevos proyectos por emprender en mente y la seguridad de que tú, serás parte de ellos.

¿A qué esperas para conocernos un poco más?

Verónica Saseta

miércoles, 4 de mayo de 2016

NO ES PAÍS PARA BEBÉS


Camino por las calles de mi ciudad y me asombro de los logros que poco a poco se han ido alcanzando, por parte de diversos colectivos con necesidades especiales, para hacerla más habitable: Las aceras tienen rebajes para permitir el acceso a sillas de ruedas; los pasos de cebra ahora son estriados y dejan un pequeño pasillo perpendicular para que las motos no resbalen en la pintura blanca los días de lluvia; los semáforos emiten señales acústicas para indicar el momento de cruzar a quienes no pueden ver la figurita verde; incluso, y de esto me he dado cuenta hace relativamente poco, los rebajes de las aceras llevan un tipo de baldosa diferente (coloreada y con un dibujo más marcado) cuando conducen a un paso de cebra, para dirigir a él a una persona que distinga el cambio de rugosidad con un bastón, o el cambio de tonalidad si su visión reducida le permite percibir colores.
Comprendo el trabajo que ha costado conseguir estos avances. Luchas que imagino desoídas al principio. Gente que se asocia, que se hace fuerte. Colectivos muy potentes reclamando lo que es suyo: la eliminación de barreras, la igualdad de derechos, la inclusión en todos los espacios públicos y de la sociedad. Me congratulo por ello, me alegra que las personas puedan tomar las riendas del espacio en el que viven, que su construcción se amolde a las demandas del factor humano y no al contrario, como suele ser habitual. Pero luego me detengo a pensar… ¿Y qué pasa con nosotras, las personas con hijas o hijos pequeños, que no estamos haciendo oír nuestras demandas? Es curioso, porque es esta una condición que afecta a un alto porcentaje de la población al menos una vez en la vida, pero llama la atención que, en muchos aspectos, nuestras ciudades parecen confabularse para darnos la espalda.
¿O es que nadie se ha encontrado haciendo equilibrios con un cochecito de bebé en aceras exiguas, pensadas para que solamente quepa un peatón? ¿Nadie se ha quedado con cara de póquer mirando ese símbolo de “prohibido carritos” en las rampas mecánicas que pretenden hacer más accesibles a todo el mundo las zonas de cuestas? ¿Nadie se ha sentido desolado buscando un plan alternativo a un parque infantil encharcado en un lluvioso día de invierno? ¡En una ciudad como la mía llueve una media de 180 días por año!
¿Cuándo nos hemos resignado a aceptar lo que hay? Y no me refiero a la tan traída conciliación entre familia y trabajo, que es un tema aparte y en el que queda tantísimo por hacer, pero del que al menos se habla y en el que se trata de avanzar (quizá no lo suficiente, quizá no de la manera correcta… pero esto es materia de otro artículo). No. Me refiero a lo que resulta invisible para esas políticas y es, sin embargo, el meollo mismo de la cuestión: la presencia de los más pequeños en el espacio habitado y en el día a día de la sociedad.
Parece ser que hemos admitido que solo existen un puñado de espacios destinados a ser ocupados por niños: la casa particular de cada uno, como es obvio; el colegio; los parques con columpios. En el resto de los lugares se les mirará con un cierto recelo, como pequeñas bombas de relojería, siempre amenazando con incordiar, hacer ruido y resultar molestos o directamente peligrosos: la playa, un bar, un restaurante, el mercado, la acera, no digamos el cine o cualquier acto cultural. Esto tiene ciertas consecuencias más o menos soterradas: que los niños se apartan directamente de la vida pública, que el espacio urbano se concibe desde una óptica eminentemente adulta y que, por extensión, las familias con hijos pequeños deben someterse a una especie de autorreclusión, al menos temporal, hasta que su progenie crezca, porque resultan ofensivos para la cadencia y las normas de ese espacio adultocéntrico y silencioso del que se pretende hacer norma.
Pues no. Me niego.
Yo no quiero sustraer a mis hijos su propia presencia en la vida pública. Más bien creo que la sociedad debería hacer una profunda reflexión sobre qué es lo normal y lo normativo, sobre qué estamos haciendo mal para que cada vez haya tasas de natalidad más bajas y mayor insatisfacción en las familias a la hora de conciliar su vida laboral, social y familiar. Deberíamos pensar las ciudades para todos sus habitantes. No solo para el adulto soltero, autosuficiente, bien remunerado, activo, egocéntrico y con prisas. También para la criatura que da sus primeros pasos en el mundo y no quiere tener que aprender en un libro lo que es vivir, moverse, relacionarse, conocer… ocupar su espacio vital, en definitiva. Con su idiosincrasia (a veces ruidosa, sí) y su propio ritmo.
Igual que otros colectivos con intereses comunes han luchado para que el medio urbano se acabe amoldando a ellos, y no a la inversa, creo que los padres y madres deberíamos unir nuestras fuerzas para que el hecho de criar también tenga cabida en la ciudad que estamos construyendo. Para que la maternidad/paternidad deje de ser un acontecimiento solitario, empujado a la esfera de lo privado, y vuelva a recuperar la luz de la calle, que nunca debió perder.


Minerva López



domingo, 1 de mayo de 2016

A TODAS LAS MAMÁS

A veces este blog puede parecer descuidado: olvidamos cambiar el mes, o pasa tiempo sin que pongamos una entrada. Esto se debe a que La Buena Leche está compuesta por mamás que trabajan, porque, ¿qué madre no trabaja?

Hoy es el día de las Madres y el día del Trabajador, así que nos toca celebración doble.

Felicidades...
a todas aquellas mamás que ya no saben lo que es tener tiempo para ellas, 
a todas aquellas que saben compaginar trabajo dentro y fuera de casa, 
a todas las que renunciaron a seguir cobrando un sueldo para dedicar toda su energía a acompañar amorosamente a sus hijos,
a las que empiezan y se sienten desbordadas por la situación,
a las que lo llevan con calma, serenidad y alegría,
a las que ya vieron crecer a sus hijos,
a las que los perdieron,
a las que miman a sus propias madres,
a las que regalan su escaso tiempo a labores sociales como La Buena Leche,
a las que necesitan todo su tiempo y que se les regale un poco más,
a todas, absolutamente a todas...

Felicidades por haber regalado Vida.

domingo, 21 de febrero de 2016

EMPATÍA MAMÍFERA



En mi casa tenemos una oveja. Su nombre es Rasa. Nos ayuda a mantener el césped cortito y nos acompaña en nuestra vida diaria.
Rasa y yo compartimos nuestros embarazos: ella de su cría Nerina, así bautizada por nosotros por ser totalmente negra aunque de padres blancos (tranquilidad: no por motivos de adulterio sino por cuestiones genéticas) y yo de mi segunda hija, Ágata.
Cuando a ella le faltaba poco para dar a luz y a mí todavía unos meses, la miraba por la ventana dar brincos por el prado y pensaba "ojalá tuviera yo esa agilidad con una barriga tan grande". Mientras ella hacía su vida como si nada, yo .debido a mi lumbociática y a mis kilos de más, no podía ni dar un paseo por el pueblo sin notar cómo el dolor recorría toda mi espalda y piernas.
Ambos partos fueron naturales y maravillosos. Nerina nació una noche de marzo. Me levanté por la mañana, me asomé a la ventana, y ahí, al lado de Rasa, vi una bolita negra. Al principio pensé que sería caca o alguna piedra. Pero al acercar la mirada vi que esa cosita se movía. Nadie se había enterado, fue un parto silencioso y respetado, porque sólo participaron madre y cría. Rasa todavía tenía su placenta colgando de su vagina, y se la iba comiendo poco a poco.
Mi parto fue también rápido y natural, todo lo natural que pudo ser en un entorno como el del hospital. Y respetado también: tuve la suerte de encontrarme con personal sanitario encantador. Eso sí, a mí sí se me oyó, que por poco no rompo los cristales del paritorio. Y la placenta no me la dejaron comer y yo tampoco puse mucho interés en ello.
Desde el nacimiento de Nerina nunca vi a madre e hija separadas, iban a todas partes juntas y en cuanto una perdía a la otra, enseguida te dabas cuentas por cómo balaban desesperadas. Por la noche las miraba desde la ventana de mi salón: eran una cosa sola. En la oscuridad sólo veías una bola blanca de pelo y cuatro ojos amarillos que te miraban desde la lejanía. Así dormían, una dentro de la otra, como matrioskas.
Cuando nació Ágata, durante su primer mes de vida, ella no conseguía dormir si no la rodeaba con mi brazo, pegándolo a su cabecita, como si de las paredes de un útero se tratara. Como si de mi útero se tratara. Así pasamos un buen tiempo, y a pesar de mi dolor de cuello y espalda, todavía recuerdo esa época con ternura.
Rasa y yo compartimos momentos entrañables como éstos, pero también algunas penas.
Al poco de empezar a darle el pecho a Ágata tuve una mastitis. Ella por la noche no conseguía mamar bien, mamar tumbada no le gustaba... ¡con lo que me hubiera gustado a mí para poder descansar la cabeza en la almohada! Y fue así que una noche me desperté con fiebre y un pecho enrojecido e hinchado. Mastitis. Antibióticos. Retenciones. Bultos enormes. Dolor. Agobio. Se resolvió todo unos días después gracias a la ayuda de mis compañeras de La Buena Leche, que me brindaron un apoyo de un valor inestimable.
A los cinco meses de Nerina la tuvimos que separar forzosamente de su madre porque ella empezaba a destetarse sola y a comer hierba, y nuestro prado no ofrecía alimento para padre, madre y cría juntos. De un día para otro se llevaron a Nerina a su granja de origen, dejando sola a su madre.
Rasa estuvo balando y llorando un tiempo, después asumió la separación, aparentemente sin problemas. Yo en su lugar seguiría hundida en la desesperación.
Fue entonces cuando me di cuenta de que se habían llevado a su cría sin un destete gradual sino repentino. Rasa balaba y balaba, no sé si por la separación, pero yo creo que de dolor, porque sus pechos estaban hinchados y duros y no conseguía descansar.
Me sentí otra vez identificada. Esta vez no en lo entrañable de embarazo y maternidad, sino en el dolor y el sufrimiento. Sentí una empatía nunca experimentada.
Es curioso cómo, en lugar de llamar al veterinario, lo primero que se me ocurrió fue contactar con La Buena Leche, como si de una amiga se tratara y no de una oveja.
Desde las compañeras con experiencias en ganadería además de lactancia, la respuesta fue rotunda: hay que ordeñarla día sí y día no hasta que se le sequen los pechos, en caso contrario se le podrían inflamar y podría tener una mastitis. La misma respuesta recibí del veterinario, con el que contacté después.
Y así ordeñamos a Rasa, con satisfacción tanto mía por la intuición, como suya por sentir por fin que sus pechos se vaciaban. Y mientras le sacábamos la leche, se quedó dormida.
Aquí se acabó nuestro viaje juntas por las alegrías y los dolores de la maternidad. Es una pena que no podamos compartir más: control de esfínteres, vuelta al cole, cumpleaños, carnavales, rabietas...
Aún así, me doy por satisfecha. Gracias a ella me he reafirmado en mi condición de mamífera y, como nunca, me he sentido parte de la naturaleza y del mundo animal, como creo firmemente que tiene que ser.

Marta P.